Hay indicaciones de que el sitio fue abandonado antes de que los incas hayan completado su construcción. Por ejemplo, cerca al muyu D se encuentran algunas rocas a medio tallar que no están colocadas apropiadamente en su lugar, además, herramientas y piedras parcialmente trabajadas fueron dejadas de manera dispersa (Earls, 1989, p. 286; 2006a, p. 141). Wright y sus colegas señalan que el sistema de canales no fue completado (Wright, Wright, Valencia & McEwan, 2011, pp. 50-51). Consideramos que el sitio continuó bajo construcción hasta el periodo Inca Tardío, siendo el trabajo realizado mayormente por mitimaes (trabajadores reubicados de otras áreas) quienes, una vez conscientes de la muerte del gobernante inca Atahualpa en Cajamarca y del subsecuente avance español hacia Cuzco, habrían abandonado su trabajo y retornado a sus comunidades originales. Otros colegas piensan que esta es una interpretación plausible (Ian Farrington & Hefferman, comunicación personal, 1993). Algunos investigadores han sostenido (en referencia a los cuatro o seis niveles más bajos) que la construcción del sitio empezó en épocas preíncas tardías o incas y que continuaron expandiéndose y elaborándose durante la expansión inca en el siglo XIV asociado con el inca Pachacuti. Más trabajo arqueológico es necesario para clarificar la secuencia constructiva (para más detalles ver Earls, 1989, 2006a; Wright, Wright, Valencia & McEwan, 2011). No hay referencias directas al sitio de Moray (al menos no con este nombre) en los documentos coloniales, sin embargo, una fuente menciona un altar sagrado en un grupo ancestral inca, los ayarmaca, en el área de Maras y menciona los nombres de lugares aún existentes (Maras, Santa Ana, Pichingoto) en el camino a Ollantaytambo (Rostworowski, 19691970). Los ayllus Ayarmaca (comunidades de diverso tamaño, cada una compuesta de descendientes de los mismos ancestros que tuvieron posesión colectiva de tierras, pastizales y fuentes de agua) y tierras fueron dispersados a lo largo del centro inca, con concentraciones principales en las áreas de Chincheros, Puquiura y San Sebastián. Zuidema (2011, pp. 715-716) asegura que Maras fue la capital del reino preínca Ayarmaca. Tuvieron el estatus adscrito de incas de privilegio (en oposición a incas de nacimiento) y como tales fueron vinculados a las áreas de renovación agrícola (Farrington, 1992). Además, Rostworowski (1969) ha documentado las asociaciones de este grupo con la agricultura y plantas silvestres específicas y sus usos diversos. 246
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