Las terrazas estuvieron irrigadas por canales labrados en las paredes y las cosechas que fueron cultivadas aquí han sido identificadas a través de análisis palinológicos (Wright, Wright, Valencia & McEwan, 2011; Pumacahua, 2001 mencionado en Wright y otros 2011). El agua entra a los muyus desde el lado sur por medio de canales y es conducida hacia abajo a cada terraza por medio de estructuras angostas de caída vertical que están alineadas, y talladas cuidadosamente en la piedra (paqcha en quechua) (fig. 8.5). La línea de caída de agua está centrada al medio de un par de líneas de escaleras empotradas en la pared (sayruna en quechua) que irradian desde el centro de cada muyu. Un estudio hidrológico del sistema de irrigación realizado por Ken Wright y sus colegas (2011) concluye que el área aterrazada ocupa cinco hectáreas y media (de un total de treinta y siete). Solo el área aterrizada pudo haber sido irrigada; llevando el agua estimada disponible al límite, se habría alcanzado una producción máxima de 8.7 toneladas de maíz. Esto significa que aun en un buen año solo cuarenta y cinco personas habrían podido ser alimentadas con la producción del sitio. La intensa inversión de trabajo humano en la construcción de este sistema hace que difícilmente el propósito principal de este sitio haya sido la producción agrícola para alimentar a unas pocas docenas de personas. 245
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