El imperio inka

financiar su imperio en dos fases. Dada la diversidad ecológica y sociocultural mencionada, el enfoque que podría aplicarse de manera más rápida y amplia consistía en una elaboración de las instituciones preincaicas y de los principios comúnmente conocidos; el más importante de los cuales era el trabajo de mano de obra periódico (conocido como la mit’a), construido sobre el principio de reciprocidad y en favor de los líderes comunitarios y de altares o divinidades. Todas las fuentes históricas coinciden en que el reclutamiento de mano de obra era el cimiento sobre el que se erigía la economía incaica. La segunda etapa se caracteriza por la aparición de servicios más especializados, incluyendo la institución conocida como mitmaq (con individuos reubicados conocidos como mitimas), que implicaba la movilización de personal dedicado que tenía o había sido entrenado para desarrollar ciertas habilidades y conocimientos. D’Altroy discute a profundidad cómo es que la mitmaq resulta crucial para entender el Imperio incaico. Como notamos antes, esta institución representaba una elaboración de la práctica económica preincaica de la «verticalidad», que implicaba enviar representantes de una determinada comunidad a zonas ecológicas/altitudinales distintas para producir o extraer recursos que no estaban disponibles en su localidad (Murra, 1975). El Imperio inca transformó esta extendida práctica preincaica de control vertical en escala (aunque esto no está aun completamente definido; ver más abajo), duración (por ejemplo, reubicación permanente), función y composición de los participantes a tal punto de que resultó una de las instituciones clave de la «incanización» del imperio. La mitmaq imperial cumplió funciones agropastorales, manuales y extractivas (principalmente mineras). A diferencia del prototipo preincaico, sin embargo, sirvió para expandir la mirada incaica de un modo de vida ordenado y productivo, así como el uso del quechua como lingua franca del imperio. Grupos que habían demostrado ser leales a los incas fueron insertados entre grupos de rebeldes para servir como una fuerza «policial» o «de paz» (ver capítulos 21 y 22 por Schjellerup y Bray). Lo opuesto también sucedió. Una importante consecuencia en el largo plazo de la mitmaq imperial fue un cambio sustancial en la naturaleza del reclutamiento de mano de obra: de corvea periódica y rotacional a retención permanente. De hecho, Susan Niles (capítulo 13-ver más abajo), arqueóloga americana en la Lafayette College, habla sobre cómo los mitimas de las propiedades reales cercanas a Cuzco experimentaron una transformación en su identidad y estatus para 24

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