El imperio inka

incas se enfrentaron a la inmensa tarea de administrar su imperio durante un proceso de acelerada e impredecible expansión, y muchos capítulos de este libro responden directa o indirectamente a la pregunta prevalente de cómo fue que lograron hacerlo. En el proceso, los capítulos arrojan luces sobre las características materiales, organizacionales y simbólicas que distinguieron a la cultura e Imperio inca de los grupos previos o no incaicos, más allá de la caracterización usual de sus logros como simples aciertos atribuibles a políticas preincaicas o no incaicas. Construir sus principales instituciones y estrategias imperiales sobre los prototipos previos a su llegada o en contextos no incaicos facilitó su implementación, ya que les permitió contar con un conocimiento contextual que era compartido por una base más amplia. Al mismo tiempo, integrarlos en una escala organizacional y espacial mucho mayor y en algo similar a un todo funcional fue un logro sin precedentes. Si bien todo sistema abierto construye de lo que tiene, cualquier aumento importante en la escala y complejidad de cualquier componente (por ejemplo, la institución económica preincaica de la «verticalidad» y la reubicación poblacional de pequeña escala, corto plazo y rotativa asociada –ver más abajo) inevitablemente conlleva transformaciones desbalanceadas, quizá sin precedentes y no anticipadas, de todo el sistema. Cinco capítulos (6-10; también ver capítulo 16) tratan sobre temas vinculados a la organización y funcionamiento del Imperio incaico. Es importante señalar que estos capítulos no buscan idealizar a los incas como grandes innovadores o sintetizadores de la civilización milenaria andina. Son, más bien, evaluaciones independientes y críticas de las políticas, estrategias e instituciones imperiales desarrolladas para explotar recursos materiales y humanos, además de conocimientos y prácticas preexistentes, y administrar el imperio. R. Alan Covey (capítulo 6) aborda el persistente debate sobre la intensidad de la administración provincial de los incas y ofrece una crítica a las concepciones iniciales, así como un nuevo modelo que aprovecha las fortalezas de las bases de datos arqueológicas disponibles. Al igual que Bauer y Smit (capítulo 5), adopta una perspectiva de largo plazo que abarca importantes desarrollos del periodo Intermedio Tardío que antecedió a la llegada de los incas para comprender mejor su impacto y caracterizar adecuadamente la naturaleza de su interacción local. Este es el mismo enfoque que adoptan los autores de los capítulos 17-22. Hoy en día, mucha de la variabilidad de la administración provincial de los incas es 22

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