dominados (Polo, 1916[1571], pp. 61-22). Murra (1980[1956], p. 52) ha sugerido que los incas tomaron animales principalmente del altiplano, ya que esta era la zona de los rebaños más grandes que estaban disponibles en su territorio. Puede no haber sido un accidente, entonces, que la cuenca del Titicaca haya sido uno de los primeros y más importantes objetivos de la expansión incaica. A comienzos de la época colonial, los charkas que vivían en el altiplano sureño, así como en el valle del Huamanga del sur del Perú, se quejaron de que los incas habían hecho un gran daño a sus ancestros al tomar sus rebaños. El valor utilitario de las llamas radicaba en su lana, su carne y su utilidad como animales de carga. La evidencia sugiere que los militares eran importantes usuarios de los rebaños de llamas, tanto para vestirse como para alimentarse. Al trasladarse de un punto a otro, utilizaban manadas de miles de llamas como animales de carga que luego comían cuando su servicio ya no era requerido. Las manadas podían ser gigantescas. El cronista Zárate (1862 [1555]), por ejemplo, reportó que el general incaico Quizquiz abandonó cerca de quince mil animales en las montañas occidentales después de una pelea a inicios de la era colonial. INTENSIFICACIÓN DE LOS RECURSOS PRODUCTIVOS Una parte esencial de la actividad económica incaica fue un programa de gran escala para intensificar los recursos productivos. Su enfoque estaba arraigado en una comprensión íntima del entorno natural, los ciclos de las estaciones, sus cultivos y la ingeniería hídrica y de la tierra. Al mismo tiempo y en cuanto se entendían como parte de un escenario socializado y activo, en el que la vida pasada estaba también presente, consideraban que existía una serie de fuerzas no humanas implicadas en los procesos productivos. En términos modernos, los incas intensificaron su producción al utilizar tierras subutilizadas o abandonadas gracias a la manipulación del terreno y de los recursos hídricos. Consideraban, también, que estaban domesticando un entorno en el que residían fuerzas peligrosas. Largas extensiones de tierra que habían estado previamente fuera de límites, ya sea por problemas regionales o falta de desarrollo, fueron cultivadas bajo el dominio incaico. Por ejemplo, en el valle del Mantaro en la sierra central del Perú, el suelo productivo del valle entre Xauxa y Huancayo (de 50 kilómetros de extensión) estuvo radicalmente subutilizado hacia el final del periodo Intermedio Tardío. Estas tierras habían sido ocupadas por siglos antes y serían el foco de la ocupación 215
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