El imperio inka

la siguiente forma: 15% (640) para la extracción de materiales naturales, 13,1% (560) para la manufactura de bienes materiales, 22,9% (980) para cultivar los campos estatales, 9,4% (4000) para la construcción o mantenimiento de la infraestructura física, y 39,7% (1698) para brindar servicios que no generaban productos materiales (por ejemplo, guardianía). En la práctica, evidentemente, la economía incaica era bastante más compleja de lo que este esquema sugiere. Por un lado, a pesar de que los incas reclamaban de forma exclusiva todos los recursos silvestres y minerales del territorio, nunca reforzaron realmente un monopolio estatal. Varios de los caciques súbditos tenían, por ejemplo, sus propias minas, y utilizaban los minerales que extraían de estas, entre otros usos, para fabricar regalos para el gobernante (Berthelot, 1986). Los incas, además, buscaron desarrollar tierras que no habían logrado sostener a comunidades locales en el pasado, con lo cual se aliviaba en cierta forma la presión de sus súbditos. Esta práctica, sin embargo, no funcionaba con los rebaños, por lo que los incas confiscaron grandes cantidades de camélidos de las poblaciones del altiplano para poder conformar de esta manera sus propios rebaños. Adicionalmente, los caciques locales convocados al deber estatal gozaron de cierta discrecionalidad al momento de asignar tareas dentro de sus dominios. Esta política les otorgó una importante ventaja sobre su gente y una motivación para mantener a los gobernantes incaicos satisfechos. INSTITUCIONES DE MANO DE OBRA ESPECIALIZADA El impuesto al trabajo aseguraba el abastecimiento de una inmensa variedad de materiales y servicios para el Estado (personificado en el gobernante) y para la práctica estatal del culto al Sol. Aun así, estas contribuciones no parecen haber sido suficientes para los incas, que continuaron expandiendo y diversificando los impuestos para satisfacer las demandas aristocráticas e institucionales. En su tesis clásica, Murra (1980[1956]) describe los cambios como un movimiento a gran escala del pago con trabajo al pago con productos. El razonamiento detrás de la organización emerge en parte del deseo de asegurar que la economía estatal fuese tan independiente de las economías súbditas como sea posible. Entre sus objetivos puede haber estado aumentar la seguridad y amortiguar la resistencia, ya que evidentemente había problemas de obediencia entre los súbditos, particularmente territorios alejados o en el caso de periodos prolongados (ver capítulo 6 por Covey). Los territorios en 207

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