El imperio inka

como la sal o productos de las tierras bajas, estos eran procurados gracias al intercambio a larga distancia. APLICACIÓN DEL IMPUESTO GENERAL AL TRABAJO Como hemos señalado, la base inicial de la economía del Estado incaico radicaba en el trabajo y conocimiento de las sociedades súbditas, que se utilizaban para procurar los recursos que los incas expropiaban para su uso. Los principios nucleares de la lógica económica incaica, aplicados a un impuesto básico, incluían lo siguiente: 1) cada sociedad súbdita es responsable de su propio bienestar; 2) cada hogar registrado en los censos periódicos debe proveer mano de obra de manera rotativa (mit’a); 3) los incas serían responsables de brindar sustento a los trabajadores mientras estos cumplían su trabajo; 4) los incas obtendrían sus bienes materiales de los recursos institucionales y no los tomarían directamente de las sociedades súbditas; y 5) los incas ejercerían liderazgo y generosidad como parte de las relaciones mutuas entre caciques y súbditos. En ese sentido, el corazón de los ingresos estatales era el trabajo, tanto calificado como general, aplicado a recursos estatales independientes. Como ha señalado Murra (1958), esta lógica de gobernanza económica era esencialmente la extensión de las relaciones locales a una escala imperial. Si es que alguna sociedad súbdita creía en esta lógica es todavía una pregunta abierta. Las parejas casadas conformaban la unidad básica de contribuyentes. En términos generales, los hogares debían entre 2 y 3 meses de servicio, si bien el servicio militar podía representar largos periodos lejos del hogar. Como los impuestos generales eran establecidos en términos de mano de obra, es fácil perder perspectiva del hecho de que estos no eran constantes. Como explica el cronista Cobo (1979[1653], p. 234), los incas solían realizar una evaluación anticipada de sus necesidades de productos y servicios. Tomando en cuenta el personal disponible, determinaban la cantidad de semillas que debían ser recolectadas o las cuotas de trabajo que requerirían para el siguiente año, y las anunciaban en el festival anual que auspiciaban en los complejos estatales. Para esto, el personal administrativo de toda la cadena de mando debía estar informado de las condiciones locales, lo que requería censos frecuentes y actualizaciones sobre la productividad y materiales almacenados (ver capítulo 9 por Urton). 205

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