Andes y tierras bajas: dilemas y miradas complementarios», una conferencia internacional realizada en agosto de 2015 en Cochabamba, Bolivia), pues ambas disciplinas trabajan con un pasado que normalmente resulta imposible de verificar. Como mínimo, cada investigador debe considerar y evaluar las debilidades y fortalezas de ambas disciplinas. El enfoque multidisciplinario y los orígenes incas La reflexión anterior explica el carácter multidisciplinario de este libro. Aunque esto no haya sido intencional, el beneficio de este enfoque se revela de manera efectiva en la concordancia sobre los «orígenes» geográficos de los incas entre tres autores que utilizaron acercamientos divergentes e independientes, si bien dicha concordancia no necesariamente implica que la premisa sea correcta. Un acercamiento es a través de la lingüística. Rodolfo Cerrón-Palomino (capítulo 3), importante lingüista peruano, se enfrenta a la pregunta de la llamada «lengua secreta» u originaria de los incas y presenta un caso tan provocador como plausible de lo que se puede llamar una «estratificación léxica», la adquisición y desplazamiento lingüístico de tres etapas en el orden de puquina-aimara-quechua. Tradicionalmente, se creía que el quechua había sido la única lengua de los incas, además de quizá el aimara. Cerrón-Palomino reformula esta visión convencional basándose en los avances de las últimas décadas en la onomástica, el estudio de los orígenes y formas de los nombres propios, en especial sobre el vocabulario institucional inca y la toponimia andina. Sostiene, en esencia, que antes de usar el aimara y el quechua, los ancestros de los incas que migraron de la zona del lago Titicaca hablaban originalmente en puquina (o pukina), que corresponde con la «lengua secreta» a la que se refiere la documentación colonial. Según su reconstrucción, el quechua se convirtió en la lengua administrativa del imperio recién desde el décimo inca (ca. 1471-93), Túpac Inca Yupanqui, en adelante. En su capítulo, cuestiona no solo la sabiduría convencional que existe sobre la lengua incaica, sino también el arraigado acercamiento doble (arqueología-etnohistoria) a los estudios del pasado andino, pues sostiene que dicho acercamiento debería ampliarse para incluir la lingüística histórica. Considera que la dependencia excesiva de la arqueología y la etnohistoria es directamente responsable de la persistencia de las preconcepciones que existen sobre las lenguas y pueblos andinos. Se están dando pasos hacia la integración de la lingüística, por ejemplo, gracias a 18
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