El imperio inka

A lo largo de los Andes, el límite entre el periodo Intermedio Tardío y el Horizonte Tardío es marcado por el arribo de artefactos del estilo inca y arquitectura, lo que ha obligado a que el enfoque temporal de la investigación acerca de la formación del Estado inca se centre en la complejidad sociopolítica del periodo Intermedio Tardío. A través de una comparación de algunos recientes estudios de dicho periodo acerca de los wanka de la región Jauja (D’Altroy & Hastorf, 2001), los colla de la región del Lago Titicaca (Arkush, 2011), y los chanca de la región Andahuaylas (Bauer, Kellett & Aráoz Silva, 2010), la información arqueológica presentada en este capítulo resalta enfáticamente el especial nivel de consolidación en la cuenca del Cuzco, en el preludio de la expansión inca, aproximadamente en 1400 d.C. En contraste a la leyenda basada en el relato de Pachacuti Inca Yupanqui y el meteórico ascenso del Imperio inca contenido en las crónicas españolas, la información arqueológica proporciona —definitivamente— un escenario diferente. En el caso del lago Titicaca y la región Andahuaylas, el material registrado contradice mucho de la información proporcionada por las crónicas españolas tempranas. Desde nuestra perspectiva, es claro que las narrativas coloniales exageran el grado de centralización política de los grupos que rodean la región Cuzco en el tiempo de la expansión imperial. La carencia de restos arqueológicos para la centralización política de los chanca es especialmente importante, debido a que las crónicas relatan que la invasión chanca fue el impulso original para la formación del Estado por Pachacutec. Las discrepancias entre la información proporcionada por las crónicas españolas y el registro arqueológico de los grupos conquistados, tales como los chanca y los colla, permiten cuestionar el uso tradicional de estas crónicas para reconstruir el desarrollo de la complejidad sociopolítica inca a través del tiempo. Como se ha discutido en otras publicaciones (Bauer, 2004; Bauer & Covey, 2002), el desarrollo del Estado progresó a través de la unificación de un conjunto de múltiples grupos étnicos de variados tamaños esparcidos a lo largo de la región Cuzco, principalmente los pinahua y mohina de la cuenca del Lucre y los ayamarca del área de Maras. La unificación, o —en unos pocos casos— la exitosa eliminación, de estos grupos étnicos durante el transcurso de algunos siglos originó la creación de un Estado inca y un centro capaz de sostener una rápida expansión imperial inca. Avizorando prácticas imperiales tardías, los incas utilizaron un diverso rango de estrategias para incorporar a las entidades políticas vecinas en el naciente 160

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