falla en apreciar los elementos estables en el paisaje socioeconómico de Limatambo» (1989, p. 413)21. Sin embargo, investigaciones en el norte del Cuzco sí demuestran una gran prevalencia de las fortificaciones en las cimas de los cerros. Por ejemplo, el sitio de Muyuch’Urqu domina la cuenca de Cuyo desde una elevada cresta sobre los 4000 msnm. Localizado en el foco de un patrón de asentamiento nucleado, este sitio parece haber sido el centro de una pequeña e independiente entidad política, con una elevada frecuencia de características defensivas que sugieren una falta de interacción pacífica con un Estado inca en expansión. A lo largo de la cuenca de Cuyo, y en una elevación mayor a la de Muyuch’Urqu, el sitio de Pukara Pantillijlla contiene las evidencias de cerámica y arquitectura inca más tempranas de la región. Siguiendo la construcción de Pukara Pantillijlla, el patrón de asentamiento cambia hacia las partes bajas del valle y se completan proyectos de irrigación masiva, lo que significa el advenimiento de la administración inca sobre una entidad que antes fue de confrontación (Bauer & Covey, 2002). Los fechados de radiocarbono de las edificaciones de estilo inca clásico en el sitio de Pukara Pantillijlla ubicaron su construcción en 1300 d.C., potencialmente representando «un terminus ante quem de c. 1300 d.C. para la formación de Estado inca» (Covey, 2008, p. 299)22. CONCLUSIÓN Planteamos que la incorporación acrítica de los mitos de origen y leyendas en los modelos de desarrollo del Estado es un método improductivo para reconstruir el pasado. Esto no significa que los mitos y leyendas no proporcionen ninguna información; por el contrario, implica afirmar que ellos deben ser tratados como diferentes tipos de narrativas antes que como relatos semihistóricos. Por ejemplo, los mitos de origen pueden proporcionar contribuciones profundamente importantes acerca de cómo las diferentes culturas conciben su pasado antiguo, así como también una propuesta explicativa presente acerca de los principales rituales religiosos (Bauer, 1996; Sahlins, 1981, 1985); pero ellos no deberían ser confundidos con fuentes de lo que realmente ocurrió. La reconstrucción del pasado antiguo puede ser solamente realizada en una forma gradual, con una investigación sistemática y a gran escala; un proceso que no puede ser acortado por la inclusión de eventos míticos o legendarios. 159
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