subsecuentemente, varios investigadores modernos han aceptado esta leyenda en su significado literal y han reconocido a Pachacuti Inca Yupanqui como en único que realizó la transformación de los incas de un pequeño grupo del Cuzco a un Estado multiétnico y de rápida expansión en tan solo unos pocos años. Por ejemplo, Brundage (1963, p. 95) escribe, «La victoria chanca es presentada a nosotros… como el evento más impactante en toda la historia inca, como si fuera el año cero»16. La leyenda de la guerra chanca-inca es generalmente utilizada por los investigadores no para obtener una idea del contexto regional en el que se desarrolló el proceso de expansión del Estado, sino para presentarla como una explicación directa de los orígenes del Estado inca. Las acciones de Pachacuti Inca Yupanqui son elevadas a un nivel de héroe cultural y, como consecuencia, se le atribuye la invención de una amplia serie de nuevas instauraciones culturales. Aunque no cuestionamos la existencia de Pachacuti Inca Yupanqui como una figura principal en la historia inca, consideramos que las perspectivas que proponen un evento o individuo en particular como la base de todo para la formación del Estado reflejan una confianza excesiva y errada en los mitos de origen y las leyendas como fuentes de información histórica. En tanto, reciente evidencia arqueológica y fechados de radiocarbono sí sugieren que el Imperio inca comenzó a expandirse considerablemente a través de los Andes alrededor de 1400 d.C. (Bauer, 1992 Bauer, Aráoz Silva & Burr, 2012; Covey, 2006); las propuestas de que los procesos para la formación del Estado en la región del Cuzco fueron el resultado de las acciones de un hombre en particular contradicen la evidencia arqueológica existente en la cuenca del Cuzco (Bauer & Covey, 2002). Más aun, la visión tradicional centrada en un «gran hombre» en relación con la formación del Estado contradice la vasta investigación antropológica en torno al desarrollo de la complejidad sociopolítica en general. Aunque los líderes individuales pueden planificar y dirigir una expansión imperial, Carneiro señala que «la acción de los individuos, sin importar cuán extraordinarios, no tendría ningún impacto ante la ausencia de determinadas condiciones que lo permitan»17 (2000, p. 198). Aceptar aquellos intentos por responder las preguntas acerca de la cronología exacta o de los detalles de las acciones de Pachacuti sobrepasa el alcance de la mayoría de investigaciones arqueológicas. Consideramos que los investigadores deben enfocarse en un análisis de mayor escala acerca de las condiciones sociales del Cuzco y los altiplanos de los Andes centrales 143
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