en general, para aproximarse a la formación gradual del Estado inca y su expansión. Separar el conocimiento sobre los incas de la elevada confianza en los mitos y leyendas, y la excesiva revisión literal de las crónicas españolas permite el desarrollo de nuevos modelos que se aproximen a asuntos relativos a la formación del Estado que operen a nivel comparativo y en mayor armonía con las consideraciones antropológicas acerca de la formación de la complejidad sociopolítica. La inclusión de temas económicos, ecológicos o ideológicos en una aproximación procesual a la formación del Estado inca no es, en ningún caso, un desarrollo reciente. Por ejemplo, un gran número de estudiosos a fines de la década de 1970 e inicios de 1980 intentaron abordar el tema de la formación del Estado inca a través de discusiones acerca de intercambio económico (Rostworowski, 1978; 1988), guerra (Lumberas, 1978), desarrollo recíproco de redistribución económica y centralización política (Murra, 1972; Isbell, 1978; Schaedel, 1978) y conflicto de clases (Patterson, 1985). Aunque estas propuestas deben ser respaldadas por avances en el conocimiento teórico de las diversas posibilidades de formación del Estado, fueron publicadas antes de que la evidencia arqueológica regional del Cuzco estuviera disponible; y como resultado de ello solo tuvieron un pequeño impacto en el curso del debate científico. Tal como los primeros trabajos de Rowe y de muchos otros interesados en la historia de los incas, estas investigaciones tempranas acerca de la formación del Estado inca fueron desarrolladas directamente, y con excesiva dependencia, de la información presentada en las crónicas españolas. Asimismo, no ofrecían evidencia independiente de sus fuentes de información con la cual contrastar sus premisas básicas. En otras palabras, en el momento en el que dichos trabajos fueron presentados, estos modelos alternativos del desarrollo del Estado no podían ser empíricamente comparados o verificados utilizando la evidencia arqueológica, y precisamente por ello, tuvieron poca adhesión académica. Sin embargo, una serie de proyectos de prospección regional han sido realizados en la región cuzqueña y se han enfocado en recolectar material arqueológico directamente relevante para las interrogantes acerca del desarrollo del Estado inca. Esta creciente base de datos (por ejemplo, Bauer, 2004; Covey, 2006, 2008; Kosiba, 2011, 2012) sugiere que el Estado inca fue la culminación de un largo proceso in situ de consolidación política, en el que se muestra unificación y centralización. De modo similar a casos posteriores de control inca, a lo largo del imperio 144
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