Sin embargo, a inicios de 1980 se realizó una serie de proyectos de prospección arqueológica en la región del Cuzco, que proveyó una cantidad de información acerca de los procesos que se dieron durante el desarrollo del Estado inca (Bauer, 1992, 2004; Covey, 2006; Kosiba, 2011, 2012). Por aquel mismo tiempo, se dirigieron otros proyectos arqueológicos en los que fueron los centros de grupos étnicos contemporáneos a los incas, y que se desarrollaron en distintas partes de los Andes (Arkush, 2011; Bauer & Kellett, 2010; D’Altroy & Hastorf, 2001). En conjunto, estos estudios han ayudado a los investigadores a trasladar el foco de investigación de los mitos y leyendas registrados en las crónicas hacia análisis más comparativos y arqueológicamente sustentados acerca de los incas y su relación con otros grupos coetáneos. Asimismo, estos estudios reflejan una mayor confianza en los trabajos antropológicos que consistentemente han demostrado que una complejidad sociopolítica de tipo estatal no aparece repentinamente, sino que es resultado de procesos de desarrollo de largo alcance. En resumen, a medida que las investigaciones acerca de los incas comienzan a reformular sus modelos interpretativos utilizados durante décadas, y que los trabajos de investigación se reorientan hacia la evidencia arqueológica y los modelos antropológicos acerca de la formación del Estado —en lugar de relatos legendarios o míticos— surge una nueva comprensión de la formación del Estado inca así como sus relaciones con otros grupos étnicos andinos (Bauer, 1992, 2004; Bauer, Kellett & Araoz Silva, 2010; Covey, 2006). LOS MITOS DE ORIGEN DE LOS INCAS: REVISADOS Y RECHAZADOS Los mitos de origen inca relatados por los cronistas españoles del siglo XVI e inicios del XVII buscan explicar la figura de los incas como un grupo étnico diferente en el valle del Cuzco como el resultado de un viaje de larga distancia luego de que la pareja fundacional (Manco Capac y Mama Ocllo) emergiera de una cueva al sur del Cuzco, cerca al pueblo de Pacariqtambo (Bauer, 1996); o, alternativamente, de dos islas del lago Titicaca (Bauer & Stanish, 2001). Los cronistas, siguiendo las versiones orales relatadas por los informantes indígenas, sugirieron que las siguientes generaciones de los incas se establecieron como uno de los varios grupos étnicos rivales en el valle del Cuzco. Algunos investigadores continúan tomando estos mitos de origen como históricamente confiables y han propuesto que los ancestros de los incas se relacionan con una larga 140
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