todo el surandino, como resultado de los cuales, por un lado, se desencadenarán migraciones de pueblos aimarófonos en dirección del altiplano, pero también, como se vio, de puquina-collas en sentido opuesto. Tales acontecimientos habrían tenido lugar en el periodo arqueológico del Intermedio Tardío. El quechua chinchaisuyo: tercera lengua de los incas Asumiendo el aimara como vehículo de la sociedad huari en su expansión hacia el sureste, queda por explicar la difusión posterior del quechua sureño desplazándolo de su territorio inicial de propagación hacia tierras más australes. Como ya se adelantó en § 2.1, el origen chinchaisuyo de dicha variedad, postulado sobre la base de evidencias dialectales y onomásticas, apoyadas además por la tradición oral recogida por los cronistas, parece estar fuera de toda duda. Interesa entonces averiguar sobre el motor que hizo posible la difusión de la mencionada variedad en la región ayacuchana hasta llegar a los mismos alrededores del Cuzco. Al respecto, siguiendo a Torero (1974, p. II, § 1), quien a su turno basa su hipótesis en la documentación dada a conocer por Rostworowski ([1970]1989), postulamos que habrían sido los señores de Chincha, en alianza con los chancas, quienes se habrían encargado de difundirla como una variedad desprendida del QIIB-C, que se había preconfigurado en la región mencionada, y que más tarde devendría en el QIIC. El establecimiento de rutas comerciales, las incursiones militares y el prestigio religioso de Pachacamac, habrían sido los móviles que impulsaron el proceso de quechuización de los pueblos aimarahablantes del sureste andino, de cuya historicidad nos han llegado algunas noticias, si bien fragmentarias, a través de la tradición oral recogida por los españoles (Cerrón-Palomino. 2013b, § 3.3). Una de ellas es aquella proporcionada por el soldado cronista, quien nos habla de las incursiones de los chinchas en la sierra sureña y altiplánica, los cuales viéndose tan poderosos, en tiempo que los primeros Ingas entendían en la fundación de la ciudad del Cuzco, acordaron salir con sus armas a robar las prouincias de las sierras. Y assí dizen que lo pusieron por obra, y que hizieron gran daño en los Soras y Lucanes: y que llegaron hasta la gran provincia de Collao. De donde después de auer conseguido muchas victorias y auido grandes despojos, dieron la vuelta a su valle (Cieza de León, [1553]1984, pp. lxxiiii, 219). Tales acontecimientos habrían ocurrido en el Intermedio Tardío, luego del colapso de Huari. Como es sabido, fuentes tempranas y fidedignas, 106
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