El aprendizaje de la libertad

ocurridos durante la era temprana del guano, que incluyeron hechos importantes como la abolición de la esclavitud y del tributo indígena, el arribo de los culíes asiáticos y el debate acerca del voto indígena. Durante la era del guano hubo una nueva ola de cartas constitucionales (las de 1856, 1860 y 1867) que trataron de poner al día a la nación con las nuevas tendencias mundiales y las aspiraciones de progreso y modernización que embargaron a las élites peruanas. Finalizaremos el capítulo con las complicaciones en las relaciones internacionales surgidas alrededor de la «cuestión española» entre los años de 1863-1866, que fue apreciada por la opinión pública como una suerte de consolidación de la independencia del Perú. LA LOTERÍA DE LOS RECURSOS NATURALES El guano (o huano, como se escribía mayormente en el siglo XIX) es el excremento de las aves marinas, momificado naturalmente por el paso del tiempo en un ambiente aislado y seco, expuesto a fuertes contrastes de temperatura. Sirve como un eficaz fertilizante para la agricultura y le permite a la tierra recobrar con rapidez sus virtudes productivas. En muchas partes del mundo, sobre todo en Europa, que había vivido en los siglos XVIII y XIX un rápido crecimiento demográfico, no podía dejarse descansar a la tierra por largos periodos como se había practicado en el pasado. Los suelos debían explotarse todos los años, y debía tratarse inclusive de lograr varias cosechas anuales. La secuela de esto era el empobrecimiento de la tierra. Para mitigarla los europeos habían recurrido a diversos remedios, como abonar el suelo con el estiércol de los animales o incluso con los huesos molidos de los cadáveres humanos. El guano del Perú contenía proporciones de nitrógeno, fósforo y potasio en dosis que no alcanzaba ninguna otra sustancia en el mundo; resultaba un excelente abono natural pues no había que enriquecerlo ni mezclarlo con nada, ni siquiera hervirlo o concentrarlo de alguna manera. Las pruebas realizadas en Inglaterra en 1840-1841 tuvieron tan buenos resultados que el precio de la tonelada de guano se elevó hasta las veintiocho libras esterlinas. Los datos del cónsul británico en el Perú de esos años, Belford Wilson, eran que los costos de extracción de una tonelada de guano sumaban a lo más una libra, igual que el costo de su almacenamiento, distribución y mercadeo en Europa. El gasto más fuerte era el transporte desde el Perú hasta Liverpool, que costaba no menos de cuatro libras y media por tonelada, puesto que se trataba de tres meses y 97

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