El aprendizaje de la libertad

Gráfico 2.2 Comercio exterior en el Perú, por décadas, 1780-1869 Fuente: Contreras (2011). Claro que también había soñadores que proclamaban que si no era posible traer las maravillas de la ciencia y de la nueva industria desde el extranjero, los peruanos nos veríamos movidos a fabricarlas nosotros mismos. Bajo este argumento hubo regímenes en Sudamérica, como el del gobernante paraguayo Rodríguez de Francia, que, en procura de la industrialización, cerraron sus puertos al comercio exterior, que en el Perú no dejaron de tener seguidores. Uno de ellos fue precisamente el dos veces presidente Agustín Gamarra, quien parafraseando la crítica que le hiciera Flora Tristán en Peregrinaciones de una paria, creía que los obreros y los industriales se formaban, como los ejércitos, por la fuerza, o que brotaban como plantas en suelo fértil una vez que la competencia de las importaciones hubiese sido anulada por la ley. Pero la superficie del Perú probó ser árida para dicho florecimiento y cuando las importaciones eran prohibidas, o encarecidas por los impuestos de aduana, lo único que crecía era el atraso y el contrabando. Al observar atentamente el gráfico 2.2 podrá advertirse que en momentos, como la década de 1830, las importaciones llegaron a sobrepasar a las importaciones. Cuando ello ocurría, el saldo negativo de la balanza comercial debía ser compensado retirando parte de la masa monetaria de la economía. Las monedas peruanas, como las de casi todo el mundo de la época, eran de plata y valían como divisas (o sea como 86

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