El aprendizaje de la libertad

«Las principales producciones son arroz, algodón y tabaco, todos artículos de exportación, especialmente la tela llamada tocuyo que tejen las mujeres con el algodón. Tarapoto proporciona este artículo a lo largo de casi todo el curso del río hasta Egas. Se dice que en este lugar se producen casi treinta y cinco mil varas anualmente. Aquí la vara está valorizada en doce centavos y medio, y según vaya río abajo, hasta que en Egas se cambia por artículos de Para, por un valor de cincuenta centavos. También va el interior hasta Moyobamba, donde se le cambia por sombreros de paja y grabados ingleses. Hay poco dinero o nada. En su lugar se usa tocuyo, cera de Ucayali y ovillos de hilo de algodón. Los productos ingleses que vienen del interior se venden en Tarapoto a cuatro veces más su costo de Lima, por ejemplo: una yarda de calicó estampado que en Lima cuesta doce centavos y medio, en este lugar se vende ya sea por una libra de cera, cuatro yardas de tocuyo o dos libras de algodón en ovillo (su precio en dinero es de veinticinco centavos). Me parece que en Huánuco y Chachapoyas hay poco dinero proveniente de estos productos o de forasteros de paso. Pero si así fuera, este cae en manos de los comerciantes y es acaparado. Estos comerciantes son moyobambinos (habitantes de Moyobamba) o extranjeros de España, Francia y Portugal. Los moyobambinos son los judíos de la región y moverán cielo y tierra para ganar un dólar. Los encontré por todas partes en el río; y creo que no había un solo poblado indio en el que no encontrara un moyobambino residiendo en él y comerciando con sus habitantes. Son delgados, tacaños, de tez oscura y apariencia enfermiza; pero parecen ser capaces de soportar cualquier trabajo arduo y fatigoso, ya que transportan sus cargamentos a mercados que se encuentran a cientos de leguas de distancia por caminos o ríos que presenten innumerables dificultades. En este lugar encontré a mi compatriota Hacket, de quien había escuchado hablar tan bien en Cerro Pasco [sic] y Huánuco. Se dedica a hacer ollas de cobre (llamadas pailas) para destilar, todo tipo de herrería y trabajos de fundición. Parece que se ha establecido de por vida en esta región y ha adoptado las costumbres y modales de esta gente. ¡Pobre hombre, cuán contento estaba de ver el rostro de un compatriota y escucharlo hablar!». W.M. Lewis Herndon y Lardner Gibbon (1991[1853], 2 vols. t. I, pp. 223-224). El otro sector comercial importante era la minería. Probablemente este fue el que peor sobrellevó la transición de la independencia. Durante la era colonial la minería había sido el sector engreído del Estado, puesto que era el que mayores ingresos tributarios le brindaba, sea directamente, o, sobre todo, indirectamente, a través del comercio que la producción minera alimentaba. Al Estado republicano le costó darse cuenta, y aceptar, que, tal como estaba constituida, la economía del país pendía de la minería en tanto agente dinamizador, y que las finanzas del Estado se movían al compás de la bonanza o la crisis de los productores de plata. 80

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