El aprendizaje de la libertad

negoció el proyecto de la confederación, tanto con Orbegoso como con Gamarra, pero no consiguió convencer a Salaverry, quien se convertiría así en el gran caudillo del partido del norte (véase el siguiente recuadro). Felipe Santiago Salaverry (1806-1836) había nacido en Lima y tuvo una educación ilustrada en el Convictorio de San Carlos, que incluyó una exquisita formación musical en el Conservatorio de Lima. En ambos centros de estudios la polémica política lo inclinó a las ideas emancipadoras y se incorporó en el ejército patriota con apenas quince años. Llegó a participar en las expediciones a intermedios, en una de las cuales sirvió bajo las órdenes de Santa Cruz, quien sería más tarde su verdugo. Las carreras militares eran meteóricas en tiempo de guerra. Salaverry participó en la batalla de Ayacucho, ya con el grado de capitán, aunque solo contaba con 18 años. Sirvió como subprefecto en Tacna y en algunas ciudades del norte, donde ganó popularidad por sus manifiestos contra Gamarra, que le valieron algunas prisiones y destierros. La subida de Orbegoso al poder en 1833 le dio una nueva oportunidad política. Proclamó en Trujillo su adhesión al nuevo presidente y se vio pronto catapultado a posiciones claves en el ejército, como Inspector General de Milicias. Cuando el presidente salió hacia Arequipa para combatir el levantamiento de Gamarra, Salaverry aprovechó la oportunidad para ponerse al frente de una rebelión estallada en el Real Felipe en enero de 1835, que lo nombró Jefe Supremo de la Nación. Felipe Santiago Salaverry se convirtió en el líder militar del partido del norte con ocasión de la guerra de la confederación. Fue el único presidente peruano en ejercicio condenado por una corte. Fue en medio de ese torbellino que las fuerzas de Santa Cruz entraron al Perú, acudiendo al pedido de ayuda de Orbegoso y con la idea de concretar el proyecto de la confederación. La organización del Estado era tan endeble que, tras la partida de Salaverry de Lima, un piquete de bandoleros asaltó el palacio de gobierno y su cabecilla, un delincuente apodado «el negro Escobar», ocupó el despacho presidencial. Parece que tampoco dieron ahí con mucho que robar y se retiraron después de unas horas. Santa Cruz derrotó primero a Gamarra en Yanacocha, y luego avanzó hacia Arequipa, donde Salaverry había llegado con su ejército para derrotar a Orbegoso. El ejército de Santa Cruz y Orbegoso derrotó al de Salaverry en Socabaya el 7 de febrero de 1836. Un consejo de guerra de las fuerzas de Santa Cruz sentenció a Salaverry a ser fusilado, pena que se ejecutó en la plaza de armas de Arequipa, desoyendo las protestas de la élite limeña y del norte. Si alguna duda había quedado, la guerra era ahora de muerte. Removidos los enemigos armados, la confederación se instaló desde 1836, 70

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