El aprendizaje de la libertad

Después de ponerse al comando de la ciudad y conseguir la adhesión del brigadier del ejército realista Mateo Pumacahua, y con él la de miles de indios, la junta despachó tres columnas con dirección a La Paz, Arequipa y Huamanga, para expandir su rebelión contra el absolutismo del virrey. Aunque estas fuerzas llegaron a tomar estas ciudades, finalmente fueron derrotadas por la contraofensiva realista. El desborde de violencia que se vivió en la toma de las ciudades y en el ataque y saqueo de las haciendas y templos en el camino volvieron a intimidar a la clase criolla, que finalmente se apartó del movimiento. La propia plebe del Cusco ayudó a capturar a los insurrectos, con lo cual se puso fin a la junta del Cusco en marzo de 1815. Desde octubre de 1814 se conoció en Lima la abrogación de la Constitución de Cádiz, tras la recuperación de Fernando VII de su corona. El virrey Abascal, que durante los años de 1808-1814 debió sobrellevar un clima político adverso, resultó fortificado, pues recibió el título de Marqués de la Concordia. Pero esos años de intenso debate y prácticas políticas nuevas dejaron una profunda huella, aunque de momento el virreinato pareciera tan pacificado y leal a la monarquía que Abascal, quien en 1816 había cumplido diez años en el puesto de virrey y 73 de edad, fue relevado por el general Joaquín de la Pezuela. Durante su gobierno no hubo rebeliones internas dignas de reseña, pero el nuevo virrey miraba preocupado hacia el sur: el reino de Chile tenía sus patriotas, ahora reforzados por el ejército que, desde el ya liberado (de la dominación hispana) Río de la Plata había cruzado la cordillera de los Andes al comando de José de San Martín. Si caía Chile, la suerte del virreinato peruano se volvería harto precaria. LA INDEPENDENCIA QUE VINO DEL MAR La pesadilla de Pezuela no tardó en materializarse. En 1818 las fuerzas realistas (así llamadas, por defender al rey) en la Capitanía General de Chile sufrieron una derrota, que parecía definitiva, en Maipú ante el ejército de San Martín, a raíz de la cual esta parte de América se liberó del dominio español. Se abría así un nuevo frente para los defensores del imperio: el del océano Pacífico. Hasta el momento, el ejército del sur del virreinato se había enseñoreado en la región del Alto Perú, lo cual impedía el avance de los revolucionarios del Río de la Plata hacia La Paz y el Cusco. El fracaso de Castelli en Guaqui y la derrota de la rebelión de los hermanos Angulo y Pumacahua en 1815 probaron que no solo existía en 30

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx