El aprendizaje de la libertad

de Tacna estalló, en 1811, la rebelión de Francisco de Zela, que podríamos interpretar como un conato de junta de gobierno. Zela era un criollo, funcionario de la Casa de Moneda local, que tomando con sus seguidores el cuartel y la caballería de la plaza y apresando a las autoridades locales, proclamó su adhesión a la Junta de Gobierno de Buenos Aires, a la vez que su fidelidad al rey cautivo. El mismo día de su rebelión, Castelli fue derrotado en Guaqui por el ejército de Goyeneche; privado de ayuda exterior y sin conseguir más adhesiones internas que las de un cacique de la región, la rebelión de Zela quedó aislada, siendo su líder capturado por los propios pobladores de Tacna, sin necesidad de la llegada de tropas de otras plazas. Un episodio similar, pero más cruento y prolongado, ocurrió al año siguiente en la villa de Huánuco, donde un grupo numeroso de indígenas del entorno, que protestaban por las restricciones impuestas para la siembra de tabaco y el cobro de la contribución indígena, que las Cortes en España habían supuestamente abolido, entraron a la ciudad y la pasaron a saco. Las autoridades huyeron y los criollos sobrevivientes organizaron una junta de gobierno dirigida inicialmente por Domingo Berrospi, y después por Juan José Crespo y Castillo. La junta pudo subsistir solamente un mes, con relaciones tirantes entre los criollos e indígenas. Las fuerzas estatales dirigidas por el intendente de Tarma, José González de Prada (abuelo del intelectual radical Manuel González Prada, de la época de la guerra con Chile), derrotaron a las fuerzas de la junta el 17 de marzo de 1812 en la batalla de Ambo. La rebelión de mayores proporciones comenzó en el Cusco el 3 de agosto de 1814, cuando un grupo de criollos y mestizos descontentos por las maniobras de la Audiencia del Cusco, presidida por Manuel Pardo (abuelo de su homónimo, quien más tarde sería el primer presidente civil del Perú), para evadir el cumplimiento de la Constitución proclamada en Cádiz en 1812, apresaron a Pardo y a los oidores y constituyeron en su lugar una junta gubernativa presidida por José Angulo. Este, junto con sus hermanos Mariano y Vicente, fugaron de la cárcel de la ciudad, a la que los había conducido su actitud de permanente reclamo por instaurar en el Cusco la diputación provincial que la Constitución preveía. La junta del Cusco se propuso imitar a la de Buenos Aires, a la que siguió en las ideas de demandar una soberanía que prácticamente rompía todo lazo con la península. 29

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx