El aprendizaje de la libertad

tierras, donde trató de asentar colonos ingleses y de las islas del Caribe británico para que cultivasen plantas tropicales como el café y el tabaco. No hubo un aluvión de capital extranjero entrando al Perú al día siguiente de la firma del contrato, pero desde la misma década de 1890 asomaron algunas empresas británicas y estadounidenses (e inclusive de orígenes mucho más exóticos, como Japón) en el ámbito de la minería, que iniciaron la modernización técnica del sector. Subsistió todavía en el frente externo la deuda francesa, que estaba representada principalmente por los reclamos, no aceptados por el gobierno peruano, de la casa Dreyfus. Estos siguieron un litigio en cortes europeas, que se prolongaron hasta el siglo XX. La deuda interna montaba, más o menos, una sexta parte de la externa: unos cincuenta millones de soles. Fue afrontada mediante una ley de consolidación dictada en 1889, que la unificó al bajísimo y simbólico tipo de interés de 1% anual (en vez del 5 o 6% que era lo usual, y esto en el caso de monedas «duras»). Fue otro sacrificio impuesto a la población peruana como resultado de la guerra del salitre. Los acreedores eran, en este caso, principalmente, empleados públicos a los que se les debían sus sueldos y pensiones. Para el pago de esta deuda se destinó un nuevo impuesto implantado desde esos mismos años, aplicado al consumo de alcoholes, cuyo rendimiento sería administrado por una autónoma Dirección del Crédito Público. Este resultó más rendidor de lo esperado, de modo que la deuda interna quedó extinguida antes de terminar el siglo XIX. 238

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