El aprendizaje de la libertad

fundos de algodón de la costa. Se trató de una corriente inmigratoria controvertida, puesto que a las razas asiáticas no se les puntuaba muy bien en el ranking de los darwinistas sociales. En cualquier caso, los malos resultados de la ley de 1893 significaron el triunfo de la doctrina de la autogenia. Desde los inicios del siglo XX todos se convertirían en autogenistas por resignación: ya que los deseados inmigrantes no iban a llegar, había que consolarse mejorando la raza originaria. Fueron los años en que el poeta modernista José Santos Chocano (Lima, 1875-Santiago de Chile, 1934) publicó el poema en que exaltó al indio americano «autóctono y salvaje» y afirmó el mestizaje como la identidad de los pueblos de América: «la sangre es española e incaico es el latido». La conscripción militar y la escuela fueron pensadas desde 1900 como las herramientas más eficaces para la autogenia, entendida en parte como la «desindianización» de la raza nativa. En los cuarteles el indio no solamente aprendería a manejar un fusil, sino también que la patria era algo más grande que su comunidad o su pueblo; había que amarla con el mismo ardor y guardar sus leyes con el mismo respeto. En 1902 la preocupación por la educación llevó a emprender un censo escolar de la república, que reveló que únicamente el 29% de los niños entre 6 y 14 años acudía a una escuela. Tres años después, durante el gobierno de José Pardo, la educación fue puesta a cargo del Ministerio de Justicia, Instrucción, Beneficencia y Culto, y se la retiró del ámbito de los concejos departamentales y provinciales, bajo la idea de que esta centralización podría garantizar el impulso que merecía. Se crearon las escuelas normales, a cargo de pedagogos traídos desde Europa y Norteamérica y en ellas se estableció el riguroso régimen del internado. Entre 1905 y 1919 el número de escuelas, maestros y alumnos fue duplicado, sino más, aunque la calidad de la educación impartida no pareció guardar el mismo paso. LA NUEVA CULTURA URBANA, LA VIDA RURAL Y LA DESCENTRALIZACIÓN En el terreno social, en la posguerra fue importante lo que historiadores como Fanni Muñoz han denominado la «experiencia de la modernidad». Las décadas finales del siglo XIX y las iniciales del XX trajeron cambios drásticos en la vida cotidiana de las personas en el mundo capitalista. Los viajes se hacían en ferrocarril; las tertulias, en lugares semipúblicos como los cafés. Asimismo, surgieron nuevos espectáculos de masas, algunos quedaban, por su alto costo, reservados para las élites, tales como el teatro, la ópera, el cine o los conciertos; pero en el caso de otros se aspiraba a que 220

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx