Grabado de la Plaza de Armas del Cusco hacia 1875. En Wiener (1993[1880]). A lo largo del lapso corrido entre el final de la guerra del salitre y la década de 1920 ambas posturas debatieron sus argumentos. En consecuencia, esta polémica dejó huellas perdurables en los escritos de Alejandro Deústua, Manuel Vicente Villarán, Víctor Andrés Belaunde, los hermanos Francisco y Ventura García-Calderón, Francisco Mostajo y José Carlos Mariátegui, además de los ya citados. En 1909 Joaquín Capelo, quien era por entonces diputado en el Congreso de la República por el Partido Demócrata, fundó, junto con Dora Mayer y Pedro Zulen, la Asociación Pro Indígena, organización privada que velaba por la defensa de sus derechos laborales y políticos. La ley electoral de 1896 había eliminado el derecho al voto de los analfabetos. En ese momento un 80% de los peruanos lo eran, y casi todos los indios, por lo que su posibilidad de contar con representantes políticos que defendiesen sus intereses era virtualmente nula. La ley de inmigración de 1893 fracasó, en el sentido de que atrajo a muy pocos europeos. La falta de trabajadores que se vivía, especialmente para la agricultura, llevó al arribo de colonos japoneses desde 1899 para los 219
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