El aprendizaje de la libertad

inmigrantes de raza blanca. Inclusive el Estado peruano estaba dispuesto a cubrir el pago de su viaje desde Europa, su alojamiento en Lima por una semana y su sostenimiento por tres meses en el lugar de asentamiento, tanto del inmigrante como de sus familiares. Asimismo, cubría el costo del traslado hasta el lugar de instalación definitiva de los colonos, la entrega de animales y semillas para sus primeros afanes y la exoneración de impuestos por cinco años. Manuel González Prada fue, entre otros autores, quien representó el punto de vista de la reivindicación de los indios, al oponerse a las ideas del darwinismo social. En un discurso pronunciado en el teatro Politeama de Lima, en 1888, señaló que la miseria económica y moral del indio era la consecuencia de tres siglos de explotación de su trabajo y su marginación de la vida social y política. De este modo, una adecuada educación y la comunicación de sus pueblos con el resto del Perú lo levantarían a la dignidad que debía de tener como el miembro más numeroso de la comunidad peruana (véase el siguiente recuadro). La crítica positivista del régimen social y la fe en la ciencia «La mano brutal de Chile despedazó nuestra carne y machacó nuestros huesos; pero los verdaderos vencedores, las armas del enemigo, fueron nuestra ignorancia y nuestro espíritu de servidumbre. Sin especialistas, o más bien dicho, con aficionados que presumían de omniscientes, vivimos de ensayo en ensayo; ensayos de aficionados en Diplomacia, ensayos de aficionados en Economía Política, ensayos de aficionados en Legislación y hasta ensayos de aficionados en Táctica y Estrategia. […] Con las muchedumbres libres aunque indisciplinadas de la Revolución, Francia marchó a la victoria; con los ejércitos de indios disciplinados y sin libertad, el Perú irá siempre a la derrota. Si del indio hicimos un siervo, ¿qué patria defenderá? Como el siervo de la edad media, solo combatirá por el señor feudal. Y, aunque sea duro y hasta cruel repetirlo aquí, no imaginéis, señores, que el espíritu de servidumbre sea peculiar a solo el indio de la puna: también los mestizos de la costa recordamos tener en nuestras venas la sangre de los súbditos de Felipe II mezclada con sangre de los súbditos de Huayna Cápac. Nuestra columna vertebral tiende a inclinarse. […] Indios de punas y serranías, mestizos de la costa, todos fuimos ignorantes y siervos: y no vencimos ni podíamos vencer. Si la ignorancia de los gobernantes y la servidumbre de los gobernados fueron nuestros vencedores, acudamos a la Ciencia, ese redentor que nos enseña a suavizar la tiranía de la Naturaleza, adoremos la Libertad, esa madre engendradora de hombres fuertes. 217

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