El aprendizaje de la libertad

culpables del fracaso de la república, tal como argumentó el escritor Ricardo Palma en cartas privadas a Piérola (que recién se hicieron públicas en 1964 gracias el editor Carlos Milla Batres), en las que, al expresar lo que pensaban muchos, señaló que la diferencia entre Chile y Perú había sido que mientras los soldados chilenos eran mestizos o blancos que compartían los ideales de patria y nación, los peruanos fueron indios analfabetos y apocados que carecían de dichas nociones. Remediar esta diferencia correspondía, de acuerdo con Palma, más al tiempo que a los gobiernos. Los últimos decenios del siglo XIX fueron de predominio en la medicina y la antropología de las corrientes del darwinismo social. Estas sostenían que la especie humana se clasificaba en diferentes razas y que existía entre ellas una gradación en cuanto a su capacidad de adaptación al entorno. Las razas blancas (dentro de las cuales también se distinguían diferentes grupos, como el ario, el caucásico, el árabe o el mediterráneo) habrían probado su superioridad en este terreno. Sus civilizaciones habían dominado el mundo y sus logros tecnológicos y artísticos no tenían parangón en otros pueblos. Los amerindios pertenecían, en cambio, a las razas inferiores, capaces para los trabajos físicos, como lo demostraban sus grandes obras arquitectónicas, pero sin virtudes intelectuales o políticas. Para el darwinismo social la forma más eficaz de conseguir el progreso de los países era trasplantado a su territorio elementos de la raza superior. Era lo que habían venido haciendo naciones como Australia, Canadá y, sobre todo, los Estados Unidos, cuyos progresos venían asombrando al mundo. La corriente del darwinismo tenía en esos momentos el prestigio de un saber científico e influyó en los gobiernos latinoamericanos, que empezaron una especie de competencia por atraer a inmigrantes europeos. No dejó de estar presente en el Perú, donde Clemente Palma (hijo del autor de las Tradiciones peruanas) fue uno de sus más claros representantes. En 1897 presentó una tesis en la Universidad de San Marcos acerca de «El porvenir de las razas en el Perú», en la que manifestaba lo difícil que era para el país enmendar su dotación inicial en esta materia, por el peso que en él tenían las razas «inferiores» y por el hecho de que la raza española representaba una de las ramas menos progresistas de la raza blanca. Una prueba de la seriedad con que se tomaron estas ideas fue la promulgación de la Ley de Inmigración de 1893, durante el gobierno de Remigio Morales Bermúdez, que propiciaba la llegada al país de 216

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx