El aprendizaje de la libertad

provisional organizó nuevas elecciones en las que triunfó Piérola, naturalmente, quien entre 1895-1899 tuvo un gobierno conciliador con los intereses de la clase propietaria, apartado del espíritu antioligárquico que lo había ayudado a ganar tantas adhesiones en el pasado. La transformación del líder montonero radical en el presidente, si no conservador, al menos convencional, que operó en Piérola ha sido uno de los enigmas de la historia peruana. Apeado del caballo, ¿se percató de que las tareas del momento le exigían amistarse con la clase propietaria? ¿Consideró que la argolla civilista ya estaba derrotada y que eran ahora otros quienes destacaban en los negocios? Una de las medidas más controvertidas de su segundo régimen fue, por ejemplo, ceder a los bancos de Lima la tarea de la cobranza de los impuestos. Además, propició la fundación de las Sociedades Nacionales de Minería, Agricultura e Industria, que en adelante funcionaron como gremios de la clase empresarial. Pero también tomó medidas que no complacían a los exportadores, como la adopción del patrón oro para la moneda peruana. Ingreso de los montoneros de Piérola por la portada de Cocharcas, en el marco de la guerra civil de 1895. Óleo de Juan Lepiani. Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia. 211

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx