Representación del «repase», óleo del pintor español Ramón Muñiz, de la escuela romántica, quien también pintó otras escenas «decisivas» de la historia peruana, como la muerte de Francisco Pizarro. Esta pintura, elaborada en 1888, pocos años después de la guerra, fue muy eficaz en difundir el conflicto como la inmolación de un país inocente e indefenso, frente a un enemigo torvo y bien armado. Vargas Ugarte (1971). Los cálculos sobre el número de muertos en la guerra del salitre son confusos y guardan márgenes bastante amplios. El historiador de la Universidad de California, William Sater, quien tiende a aceptar las cifras altas ofrecidas por las fuentes, ha indicado 12 934 y 18 213 como cifras mínima y máxima, respectivamente, de muertos en acción para el caso de las fuerzas aliadas; y 2291 y 2325, para el caso de Chile. Fuera de ello hay un número menor de heridos, algunos de los cuales podrían haber muerto después como consecuencia de las heridas de guerra. En el caso de la alianza peruano-boliviana estos suman unos 8000 hombres, contra unos 7500 en el caso chileno. Es impresionante saber que tres cuartas partes de las bajas del lado de los aliados ocurrieron en las batallas por la defensa de Lima. Puesto que para entonces Bolivia ya se había retirado de la contienda, puede asumirse que estas pérdidas corrieron por el lado del Perú. Así pues, de 12 000 a 15 000 muertos representaron aproximadamente el 1% de la población masculina peruana en el momento de la guerra y más o 202
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