propietaria lo vio también con alivio, por los desórdenes sociales ocurridos en los días previos. Las bajas peruanas en San Juan y Miraflores han recibido distintas cifras, que van desde los 1500 hasta los 6000 hombres. Otros tantos fueron heridos o hechos prisioneros. Es claro que el ejército de línea desapareció. El presidente Nicolás de Piérola huyó hacia Bolivia y después se estableció en Ayacucho, donde trató de organizar un gobierno de la parte no ocupada por Chile. El Perú permaneció ocupado por tres años, hasta agosto de 1884, cuando los últimos contingentes chilenos se embarcaron por el puerto de Mollendo. Estos tres años fueron importantes para la definición de una serie de aspectos que delinearían las bases sobre las que discurriría el Perú en la posguerra. Vista del malecón de Chorrillos, antes de la invasión de Lima, tras la batalla de San Juan, del 13 de enero de 1881. Fuentes (1925). DURMIENDO CON EL ENEMIGO Primero, la situación política debía definir quiénes resultaban responsables del desastre y quiénes, al contrario, se beneficiarían como el grupo al cual debía corresponder la restauración de la patria. El dedo acusador se volvió 191
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