El aprendizaje de la libertad

llegado únicamente hasta Chicla, una minúscula villa serrana donde el silbido de la locomotora entrando a la estación, según anotó el viajero europeo Charles Wiener, no se parecía nada al grito de triunfo de la civilización que se abría paso en un medio yermo y desolado, sino al alarido desconcertado de la civilización que se preguntaba adónde la habían llevado y qué sentido podía tener ahí. Viaducto de Verrugas, que une dos túneles abiertos en roca viva en el Ferrocarril Central del Perú. El puente de hierro fue traído desarmado de los Estados Unidos. Archivo fotográfico Courret, BNP. Inconclusos, los ferrocarriles no produjeron en la economía el impulso previsto. Únicamente en el sur, donde la línea sí se terminó, se vio cierta reactivación en el negocio de las lanas, con lo cual Arequipa pasó a ocupar un papel de cabeza organizadora de esta actividad, puesto que en la blanca ciudad se ubicaron las casas mercantiles que despachaban a sus agentes a hacer el acopio de las lanas de las punas de Cusco, Puno y las provincias altas de Arequipa. En Arequipa las lanas eran lavadas y escardadas, y se las empacaba según clases para su posterior despacho hacia el puerto de Mollendo. También ocurrió alguna reactivación en las minas de la sierra 163

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