El aprendizaje de la libertad

obreros peruanos, lo que trajo como consecuencia un español muerto y varios heridos. Los empresarios mineros y agrarios descubrieron que los trabajadores europeos podían estar más acostumbrados que los nativos al trabajo dependiente y asalariado, pero también que eran más alzados y sensibles a las condiciones de trabajo que los negros o los indios. El empresario agrario Domingo Elías, que también fue un caudillo que llegó a ocupar en los caóticos años de comienzos de 1840 la presidencia de la república por poco tiempo, propuso al gobierno traer inmigrantes chinos. Eran dóciles, frugales y acostumbrados al trabajo dependiente. Hubo una polémica en la que los católicos tradicionales alegaron que los chinos profesaban otras creencias religiosas y costumbres y, por tanto, traerían problemas de adaptación, al margen del atentado contra la Iglesia que significaría su arribo. Los liberales también mostraron reparos y alegaron que el elemento asiático carecía de las virtudes ciudadanas de los europeos. Pero finalmente la clamorosa falta de trabajadores que se padecía se abrió paso entre los debates y los culíes chinos comenzaron a llegar desde 1848 hasta completar un número de 92 000 hasta 1874, cuando se cerró la inmigración por decisión del imperio celeste (el gobierno chino), que alegó maltratos a sus súbditos. Los culíes chinos resolvieron el problema de la mano de obra para la agricultura. Fueron empleados básicamente por las haciendas azucareras, arroceras y algodoneras, cuyos dueños adelantaban los gastos de viaje del inmigrante, que por aquel entonces eran relativamente costosos. El culí quedaba obligado a trabajar durante siete años para el empresario que había cubierto su transporte. Esta falta de libertad se prestó a que ocurriesen abusos contra el trabajador, como bajos salarios, viviendas estrechas e insalubres, horarios extendidos y deficientes atenciones de salud. Socialmente, los chinos no ocasionaron problemas para su integración dentro de las clases populares, como había ocurrido con los operarios alemanes o los vascos. Fueron asimilados junto con los indios y negros, como una «raza» trabajadora (véase el siguiente recuadro). Los contratos de la mano de obra asiática «La contratación era la forma jurídica legal para obtener y utilizar la fuerza de trabajo de un culí. Consistía en un papel, por lo general impreso, donde se precisaban los términos que se comprometían a cumplir tanto el chino como el contratista. Mediante esta forma jurídica el chino aceptaba, con su firma, trasladarse a otro país. Con evidentes engaños y por necesidad el culí daba su firma en China al contratista o a uno de sus empleados y al momento de hacerlo recibía un adelanto en dinero. Con 135

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