con el guano fue el de la agricultura de la costa norte. Aprovechando la coyuntura de la guerra civil de los Estados Unidos de 1861-1865, la conclusión de obras ferroviarias como el ferrocarril de Panamá, que enlazó los océanos Pacífico y Atlántico en 1857, y el ferrocarril transoceánico de los Estados, que también conectó ambos mares en la década de 1860, con el consiguiente poblamiento de California, ya robustecida por la fiebre del oro desde unos años atrás, los productores agrarios de los valles de Casma, el Santa, Chicama y Jequetepeque consolidaron su propiedad (para ello fueron importantes las leyes de redención de censos y los bancos formados en Lima durante la década de 1860) e invirtieron en mejoras en sus fundos, como nuevos canales de regadío, ingenios mecanizados para la molienda de la caña, ferrocarriles de rieles móviles y nuevos trabajadores. La abolición de la esclavitud en 1854 fue precedida durante algunos años por el debate acerca de cómo remediar lo que era un mal crónico en la economía: la falta de mano de obra. Ya desde la década de 1840 se veía que más tarde o temprano la esclavitud iba a desaparecer, de modo que no podía seguirse apostando por ese modelo laboral, que socialmente levantaba tantos problemas. El soñado aluvión de inmigrantes europeos tras la independencia no había sucedido y parecía tener pocos visos de realización. En 1845 un minero alemán, Carlos Renardo Pflücker, desesperado por la falta de mano de obra, había tenido la exótica ocurrencia de traer operarios mineros alemanes para su mina de plata y cobre en Morococha, pero la experiencia resultó un fracaso por la «incongruencia de estatus». Ver a hombres blancos y rubios realizando labores que tradicionalmente correspondían en el Perú a los indios trajo una serie de problemas para el empresario. Hubo quejas del cónsul alemán en Lima, de miembros de las colonias europeas y, finalmente, de los propios trabajadores alemanes, que advirtieron que tenían de su lado al cónsul y hasta a la prensa de Lima. En las décadas de 1850 y 1860 se llegó a traer contingentes de austríacos, alemanes y tiroleses a colonias fundadas en la selva central, como Oxapampa, el Pozuzo y Chanchamayo, pero se trató de solo unos cientos de hombres, que claramente no iban a resolver el problema de la falta de mano de obra (véase el siguiente recuadro). La polémica sobre la inmigración en el Perú del siglo XIX Uno de los temas más debatidos durante la era del guano fue si, para resolver la crónica escasez de mano de obra, el país debía atraer inmigrantes asiáticos o 133
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