habían vivido como rentistas, no como empresarios. Una sociedad urbana que creció acostumbrada a la posesión de minas de plata e indios, adquirió otro activo a través de la propiedad colectiva del guano». Shane Hunt (2011, pp. 130-131). El historiador peruano Alfonso Quiroz, en la misma línea de Hunt, explicó que los incentivos para que los personajes consolidados de la deuda interna invirtiesen en la industria no existían en el Perú de 1860. Las importaciones se habían abaratado, el mercado nacional era todavía insignificante y no existían las vías de comunicación que permitiesen trasladar los insumos industriales o los productos terminados a los mercados. Fue lamentable y poco patriótico que la oligarquía emergente con el guano expatriase sus capitales o se dedicase a los negocios de la banca antes que ponerse a fabricar calzado o tractores, pero económicamente se trató, según Quiroz, de una decisión totalmente racional (véase el siguiente recuadro). ¿Por qué la riqueza del guano no fue mejor aprovechada por el Perú? El uso más importante que hizo el gobierno peruano del guano entre 1845 y 1875 fue el de palanca y soporte para un masivo endeudamiento. El historiador británico William Mathew expone las razones de este desenlace y concluye que fue el legado colonial español, y no las presiones de un supuesto imperialismo británico, el responsable de tal resultado: «Si uno reflexiona sobre las varias razones para usar el guano para endeudarse, puede identificarse al menos dos factores fundamentales, relacionados ciertamente, en el largo plazo, con intromisiones foráneas representadas por el colonialismo español, pero difícilmente con las incursiones comerciales del capitalismo europeo del siglo XIX que [Heraclio] Bonilla considera tan cruciales. Uno era el atraso en el sistema fiscal al que ya se ha hecho referencia [incapacidad para cobrar impuestos y una organización fiscal extremadamente primitiva] y el fracaso de los caudillos en desarrollar prácticas presupuestarias sofisticadas y controladas. El otro factor era la inseguridad del Estado militar poscolonial como se ejemplifica en las luchas contra las rebeliones, las guerras con los países vecinos y la apuesta por el populismo que subyacía a las reducciones de impuestos de la década de 1850. [Charles] McQueen señaló la verdad central hace más de un siglo: “La organización política y económica del país no había alcanzado el nivel necesario para invertir con fines constructivos los ingentes ingresos del guano”». William Mathew (2009, pp. 308-309). Pero no hay enclave perfecto ni enfermedad holandesa perfecta. Un sector beneficiado con los capitales y el espíritu empresarial formados 132
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx