El aprendizaje de la libertad

cuarteles; para exigir la libertad de opinión y de imprenta; para liberar a los esclavos de sus amos y a los indios del tributo, cuando la esclavitud y el tributo resultaban ya prescindibles. No obstante, cuando se trataba de equiparar el orden social, a fin de convertir a todos los habitantes en una comunidad de ciudadanos que pudieran apreciarse como iguales en derechos y obligaciones, cuestionando los privilegios que daban la cuna, la herencia o la educación —o cuando se trató de que el Estado y sus negocios dejaran de ser la vía principal de enriquecimiento de la élite económica —, el liberalismo se ponía de perfil. De cualquier manera, la profundidad y el papel del liberalismo en el Perú de la postindependencia ha sido un tema de debate en la historiografía. Hasta hace unas décadas predominó la tesis de un liberalismo falaz, en el sentido de una doctrina seguida como una especie de moda ideológica por la élite intelectual peruana, pero sin que calara en reformas que transformasen el orden social colonial de la nación. Esta postura fue representada por autores como Ernesto Yepes del Castillo, Heraclio Bonilla y, más recientemente, por el historiador alemán Ulriche Mücke, quienes al comparar los efectos que tuvo el liberalismo en Europa con los del Perú, subrayaron la tibieza del liberalismo nacional. Otros historiadores, como el jurista peruano Fernando de Trazegnies y el estadounidense Paul Gootenberg, aunque no cuestionaron la convicción con que los liberales se propusieron transformar el Perú, terminando con siglos de dependencia económica e injusticias sociales, reconocieron que las características sociales y las circunstancias históricas que afrontó el Perú de ese tiempo complicaron y hasta distorsionaron sus propósitos. En los últimos años, historiadores como Carmen McEvoy, Cristóbal Aljovín y José Ragas han tendido a presentar a los liberales peruanos como a hombres que procuraron auténticamente la transformación del país hacia una nación que superara las barreras que el colonialismo inyectara en la cultura política peruana, como podrían ser el racismo, la esclavitud o el abuso contra los indios. Sus afanes toparon con la complejidad que tenía en el Perú remover tales obstáculos, y no consiguieron todo lo que se proponían, pero estos autores subrayaron los logros que el liberalismo tuvo en estos ámbitos, que más abajo reseñaremos. Los principales liberales peruanos en el campo de la intelectualidad fueron inmigrantes europeos expulsados por la reacción conservadora en Europa, como fue el caso del educador e historiador español Sebastián Lorente (Murcia, 1813-Lima, 1884), o atraídos por la riqueza del guano, 114

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