Derecho Constitucional

Varsovia. A pesar de que tras la caída de Napoleón Bonaparte el Tratado de Viena desechó el principio de las nacionalidades y de que los viejos imperios recobraron sus territorios anteriores, este principio tuvo una gran importancia a lo largo del siglo XIX e influyó de manera decisiva en procesos como la unidad italiana, la unidad rumana y la unidad alemana. El Estado plurinacional Luego de la primera guerra mundial, el Tratado de Versalles, que puso punto final a esta conflagración, produjo efectos contradictorios. De un lado, sobre la base del principio de las nacionalidades, favorecido por la derrota militar de los imperios alemán, austriaco y ruso, se constituyeron Estados nacionales como Polonia y Hungría, pero de otro lado surgieron estados integrados por varias naciones, como los casos de Yugoeslavia y Checoslovaquia. En otras partes del mundo, respondiendo a otros procesos históricos y políticos, también existen estados plurinacionales como India, Pakistán, Suiza, Canadá, Bélgica y Gran Bretaña, realidades que impiden identificar el «pueblo del Estado» con la «nación». Por ello, debe concluirse que la nación es un concepto sociológico y cultural antes que jurídico o político, por lo que no puede confundirse con el pueblo del Estado. Sin duda alguna, cuando la comunidad social del Estado es una nación, la unidad y cohesión de este es mayor que cuando el Estado es plurinacional y en lugar de integrarse en una unidad mayor — como ha sucedido exitosamente en el caso de Suiza— subsisten conflictos y tendencias separatistas, como ocurre en Bélgica entre flamencos y valones, en Canadá respecto de Quebec o en Gran Bretaña en relación al intento de Escocia de recobrar su independencia. En algunos sonados casos como el de Yugoeslavia, el Estado plurinacional creado en 1919 se desmembró al precio de una guerra feroz en los primeros años de la década de 1990, para dar lugar a los Estados-Nación de Serbia, Croacia, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Kosovo. Lo propio, aunque de forma pacífica, sucedió en 1993 al separarse la República Checa y Eslovaquia. 3.1.2. Función del pueblo en el Estado El pueblo, siguiendo a Jellinek (2000, p. 378), puede verse desde dos ángulos distintos, aunque complementarios, caracterizados por la función 17

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