Cognición, neurociencia y aprendizaje. El adolescente en la educación superior
considera a la persona como agente activo que construye su propio aprendizaje y su propio flujo de acceso a los conocimientos a través de la reflexión e interacción constante con las personas y su medio. Para que un sistema de información sea considerado inteligente, debe poder simular un conjunto de actividades cognitivas tales como razonar, inferir, generar nuevo conocimiento, aprender y adaptarse, entre otros (Rolston, 1990). De lo que se trataría es de generar representaciones que tomen en cuenta la forma de actuar del estudiante en determinado dominio de aprendizaje. Estas representaciones podrían utilizarse posteriormente en sistemas tutores inteligentes, en entornos de
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