Cognición, neurociencia y aprendizaje. El adolescente en la educación superior

(2005) mencionan un estudio realizado por Mason (2004) en el que los participantes aprendieron una secuencia de tecleado. La mitad de ellos durmieron durante 60 a 90 minutos en el día después de la actividad de aprendizaje y se observó que estos participantes presentaron un mejor rendimiento que aquellos que no habían dormido. Sin embargo, el rendimiento casi se equipara luego de veinticuatro horas, siendo mayor en aquellos que durmieron durante el día. Al parecer durante ese tiempo de sueño ya habría el sueño REM, lo que favorecería el aprendizaje procedimental. Asimismo, se ha observado que el aprendizaje de habilidades perceptuales puede ser favorecido por las siestas de 60 a 90

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