Cognición, neurociencia y aprendizaje. El adolescente en la educación superior

El pensamiento formal caracterizado por construcciones abstractas e ideas que no requieren la presencia de objetos se efectúa de forma continua a partir del pensamiento concreto característico de la segunda infancia (Piaget, 1964). Las operaciones mentales se vuelven más abstractas, complejas y lógicas pero a la vez permiten un pensamiento más flexible (Muuss, 1996). El uso de esta nueva forma de pensamiento suele ser más efectivo en las áreas en las que los adolescentes tienen más experiencia y conocimiento (Santrock, 2007), lo cual no deja de lado que paulatinamente se conviertan en expertos en otras áreas de conocimiento, puesto que el pensamiento formal no es universal sino que requiere instrucción (Pozo &

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