Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Historia de las mujeres. Un derecho conquistado 70 papel de las mujeres en la prolongación de su subordinación; para Natalie Zamon Davis, el objetivo de la historia de las mujeres es descubrir los roles sexuales y el simbolismo sexual en distintas sociedades y periodos con el fin de conocer su significado y cómo funcionaban para mantener el orden ó impulsar el cambio. Mary Hartman y Lois Banner publicaron: Clios Consciousness Raised: New Perspectivas on the History of Women (1976); Renate Bridenthal, y Claudia Koonz, Becoming Visible: Women in European History (1977); Sheila Rowbotham, Conciencia de mujer en un mundo masculino (1977); Judith Bennet, Feminism and Suffrage: The Emergence of an Independent Women's Movement in America 1848-1869 (1978). Las mujeres en el discurso histórico de América Latina En América Latina, el interés por el estudio de las mujeres en la historia y el reconocimiento de un campo histórico femenino cobró impulso en 1983, cuando se fundó en México el Seminario de la Participación Social de la Mujer en la Historia Contemporánea de México 1930-1964, de la Dirección de Estudios Históricos del INAH17. En 1984, el Taller de Historia de la Mujer, como parte del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer de El Colegio de México. En 1985, Asunción Lavrin publicó Las mujeres latinoamericanas. Perspectivas históricas18, obra que marcó una etapa en los estudios de la historiografía de las mujeres. También en 1985, apareció en el Perú la primera edición de mi libro: Mujeres peruanas. El otro lado de la historia19. Poco después, en 1986, se impartió el primer curso de Historia Social de la Mujer en México en la División de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. De este período data la obra en cuatro volúmenes: Historia de las mujeres en México. En 1992, Silvia Rodríguez Villamil, publicó en Uruguay: Mujeres uruguayas a fines del siglo XIX: ¿Cómo hacer su historia? La introducción del género como categoría planteó la necesidad de deconstruir jerarquías absolutas, identificar la opresión femenina” y poner “al descubierto los espacios femeninos, los modos de vida particulares de las mujeres, las prácticas culturales que les pertenecían a ellas y no a los hombres”20. Fue entonces posible conocer que la pertenencia a uno u otro sexo configuran diferentes actitudes, creencias y códigos en una sociedad determinada. Por ello, los estudios de la historia de las mujeres, no pueden reducir el sexo como sinónimo de sexualidad. Las diferencias físicas tienden a legitimar las relaciones de poder existentes, y el sexismo al igual que el racismo, le niega al otro “el derecho a ser diferente sin que se le castigue por ello. En otras palabras, se 17 Carmen Ramos Escandón. “¿Qué veinte años no es nada? La mujer en México segú n la historiografía reciente”. Memorias del Simposio de Historiografía Mexicana, México, 1990. 18 Asunción Lavrin. Las mujeres Latinoamericanas. Perspectivas Históricas, 1985. 19 Sara Beatriz Guardia. Mujeres peruanas. El otro lado de la historia. Lima, 1985. 20 Isabel Morant. "El sexo de la historia", 1995, p. 38.

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