Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Sara Beatriz Guardia 71 discrimina a aquellos que real o presumiblemente viven, deben vivir, o quieren vivir de un modo distinto al del grupo que dicta las normas y los valores culturales”21. En este proceso la historia social cambió su orientación dirigida al estudio del espacio público hacia el espacio privado, cuando el espacio privado se empezó a configurar separado del ámbito de poder político22, y el estudio de la sociedad hacia una aproximación a los grupos marginales o carentes de poder, entre los que se encuentran las mujeres. El fin de una historia excluyente en términos de clases, etnias y género, significó el punto de partida para que las mujeres conquistaran su derecho a una historia en la que “dejaron de solo víctimas para convertirse en protagonistas"23. Historia de las mujeres en el Perú. ¿Puede hablar el subalterno? A partir de la década de 1970 la orientación de la historia tuvo un notable giro hacia la historia social: elites, criollos, mestizos, comunidades campesinas, Iglesia; historia agraria (tenencia de la tierra, producción, fuerza de trabajo); historia económica (minería, obrajes, gremios, mercado); y la historia demográfica24. Lo que permitió un relato más objetivo de las diferentes etapas del proceso histórico peruano. Posteriormente, el desarrollo de la etnohistoria andina significo un intento sistemático por explicar la originalidad y particularidad del pasado de estas sociedades, y un cambio de la visión que se tenía hasta entonces de la organización prehispánica, sobre todo de su economía, y los términos de reciprocidad, dualidad y redistribución en la organización Inca empezaron a ser utilizados en nuevas lecturas de las crónicas y de los documentos españoles. Surgió así una historia de las sociedades indígenas como un corpus histórico con su propia lógica, categorías, mecanismos de resistencia y sobrevivencia. La deconstrucción de la historia oficial posibilitó estudiar la condición de las mujeres en las sociedades prehispánicas, el impacto que produjo la conquista, su presencia durante la colonia, en la lucha por la independencia, y en la construcción de los Estados Nación. Tarea nada fácil si se tiene en cuenta que una de las mayores dificultades que enfrentan estos estudios es que las principales fuentes están constituidas por cronistas españoles, en su mayoría sacerdotes, soldados, funcionarios y aventureros, cuya información no solo estuvo orientada a justificar la conquista sino que expresa su propia cultura. A la carencia de escritura en los Andes, el escaso conocimiento que tuvieron los españoles del idioma quechua, lo cual según Garcilaso, era la causa de que el indio entendiese mal lo que el español preguntaba y el español entendiese peor lo que el indio respondía, se añade la visión patriarcal, y una concepción eurocéntrica incapaz de reconocer a otra cultura y a otra sociedad. Por ello, interpretaron y ordenaron el mundo que encontraron según su ideología y las categorías de la Europa del siglo XVI. Al Inca lo identificaron con el Rey, a la Coya con la Reina, y a sus hijos con los príncipes, "…tan 21 Arlette Farge. "La Historia de las Mujeres. Cultura y poder de las mujeres: ensayo de historiografía”, 1991, p. 64. 22 Rocío Nogal Fernández. Españolas en la árena pública (1758-1808). 2006, p. 36. 23 Roger Chartier. "La historia no terminó". El Clarín, Buenos Aires, 28 de agosto, 2000. 24 Fábrega Cañedo-Arguelles. “La Historia de América ante los nuevos retos”, 1999, pp. 89-99.

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