Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Agencias y resistencias de las mujeres en el pensamiento filosófico en América Latina 613 concepto clave en la obra de Francesca Gargallo es el lugar de enunciación.23 Reconocernos desde el lugar que nos posicionamos en el mundo y también dentro de un campo epistémico permite cobrar consciencia de las opresiones y privilegios que ejercemos en nuestro día a día, es decir, comprendemos el sentido de la situación que habitamos y vivimos. Como mujer blanca yo vivo sin conciencia los privilegios que el sistema racista me ha reservado desde la infancia. Están tan interiorizados y normalizados que no me percato de ellos y, por ende, me abrogo el derecho de no reconocerlos, a menos que alguien me los señale. Desde el momento en que ese señalamiento existe, sin embargo, yo me vuelvo responsable de los privilegios que las blancas gozamos en un mundo de racializaciones jerárquicas de las personas, según sus rasgos, sus pasaportes, su color de piel, su tipo de pelo, su estructura corporal. Ahí donde existe un privilegio, un derecho es negado, precisamente porque los privilegios no son universales, como son pensados los derechos (igualmente, ahí donde un derecho es negado, se construye un privilegio).24 Ahora bien, el reconocimiento de nuestros lugares de enunciación también permite acercarnos a una reflexión de la existencia y las formas éticas en las que nos relacionamos como seres humanos y como agentes productoras de conocimiento. Por lo tanto, la razón narrativa y la razón dialógica son racionalidades presentes dentro de la propia tradición filosófica latinoamericana, han sido modos de resistir de las mujeres frente a la ausencia dentro de la historia hegemónica, y al mismo tiempo son conceptos críticos y modos éticos y políticos útiles para construir una historia crítica del pensamiento feminista en América Latina. La dialéctica entre qué sujetos participan en la construcción y legitimación de las herramientas y qué cosas quedan adentro y afuera del sistema de conocimiento, es una dialéctica que la filosofía feminista debe desarticular y barajar de nuevo. Si las mujeres van a participar en la construcción colectiva del conocimiento, legitimarán sus propias herramientas cognoscitivas, no transformándose en esos sujetos que son los únicos legitimados para conocer.25 Ambas herramientas —la razón narrativa y la dialógica— son parte del propósito principal presente en la vida y obra de Francesca Gargallo: una historia del pensamiento feminista en América Latina. La historicidad es un tercer elemento de agencia y resistencia para las mujeres debido a que la historia permite crear una memoria y generar una genealogía del pensamiento de las mujeres. 23 Este término actualmente ha sido propuesto por el feminismo brasileño teniendo como su representante a Djamila Ribeiro, quién propone como un piso ético entre las formas hegemónicas presentes del discurso y revindica las posiciones que habitamos para reconocer las opresiones históricas que hemos vivido desde la marginalidad/subalternidad. 24 Op.cit. P. 25 25 Francesca Gargallo. Ideas filosóficas feministas. México, 2006, p. 61

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