Agencias y resistencias de las mujeres en el pensamiento filosófico en América Latina 607 mujeres pueden acceder. Este problema del acceso de las mujeres en un “mundo de hombres”, es justamente el que le preocupaba a Rosario Castellanos en Sobre cultura femenina: El mundo que para mí está cerrado tiene un nombre: se llama cultura. Sus habitantes son todos ellos del sexo masculino. Si le pregunto a uno de esos hombres qué es lo que hacen en él y todos sus demás compañeros en ese mundo me contestará que muchas cosas: libros, cuadros, estatuas, sinfonías, aparatos, fórmulas, dioses. [...] si le pido permiso para entrar, me lo negará. Ni yo ni ninguna mujer tenemos nada que hacer allí. […] Pero me quedaría pensando no en la injusticia ni en la arbitrariedad de esa exclusión aplicada a mí y a mis compañeras de sexo y de infortunio (en verdad no deseaba tanto entrar, era una simple curiosidad) sino en que no entiendo de ninguna manera cómo es que existen libros firmados por mujeres, cuadros pintados, estatuas […] ¿Cómo lograron introducir su contrabando en fronteras tan celosamente vigiladas?6 Esto nuevamente nos habla de cómo a pesar de que existen “libros firmados por mujeres”, estos han sido objeto de una exclusión injusta y arbitraria, sostenida por el sesgo de género y el sexismo que se reproduce dentro del discurso filosófico porque “la filosofía ha tejido su historia en complicidad con prejuicios sexistas de una cultura patriarcal que ha silenciado interesadamente a las mujeres”.7 Estos criterios utilizados en las historias de las filosofías e historias de las ideas muestran solo la superficialidad del problema. Hoy en día, gracias a los trabajos que se han hecho desde los Estudios Feministas, los Estudios de Género, los Estudios Postcoloniales hemos reconocido que dentro del discurso histórico y frente al surgimiento de las alteridades que fueron marginadas históricamente existe lo que hemos denominado violencia epistémica. La cual consiste en la negación de la agencia epistémica de agentes como productores de conocimiento en el ejercicio de la producción, circulación y reconocimiento de sus aportaciones a través de mecanismos que permiten preservar el estatus y control de las jerarquías en el campo intelectual filosófico latinoamericano. La violencia epistémica se apoya de diversos mecanismos para contribuir a la constante negación epistémica de las mujeres, entre ellos encontramos la injusticia epistémica. Este término fue acuñado por Miranda Fricker en su libro Epistemic Injustice. Power and the Ethics of Knowing. Ahí, Fricker dice que la injusticia epistémica se presenta en las prácticas epistémicas cotidianas, las cuales son entendidas como las interacciones sociales que sostenemos entre seres humanos y consisten en “la transmisión de conocimiento a través del testimonio y el dar sentido a nuestras experiencias”.8 En el caso de la filosofía latinoamericana debemos entender que la injusticia epistémica surge 6 Rosario Castellanos. Sobre cultura femenina. Pról. de Gabriela Cano. México, 2018. P. 82-84. 7 Raúl Fournet-Bentacourt. Mujer y filosofía en el pensamiento iberoamericano. Momentos de una relación difícil. Barcelona,2009. p.12 8 Miranda Fricker. Injusticia epistémica. Barcelona, 2007. P.18.
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