La opinión de las mujeres sobre la economía del bien común: Voces que resuenan 597 ao controle fiscal como o Bolsa Família. Não por acaso, no momento de uma das maiores crises da economia brasileira, com aumento da população na extrema pobreza, o número de famílias atendidas pelo Programa Bolsa Família foi reduzido. Para a maior parte das áreas apresentadas, a contração dos gastos foi ainda maior pós-Teto de Gastos, quando as duas regras fiscais passaram a coexistir, numa situação em que vale sempre a regra mais austera. (DWECK, 2020, p. 88)17 Durante 2020 y 2021, el énfasis en combatir los efectos del COVID-19 se tornó urgente. Desde que comenzó el brote en China, varios países se han visto afectados, con un enorme impacto en la economía y, sobre todo, en sus sistemas sociales. En primer lugar, se necesitaron recursos presupuestarios y financieros adicionales para apoyar a las entidades federales (Estados y Municipios). En segundo lugar, la infrafinanciación de la Asistencia Social puso en peligro su capacidad de atención, tanto en términos humanos como materiales, ya que una buena coordinación federativa era esencial para afrontar eficazmente la pandemia (Silva, Marinho y Zacarias, 2020). El presupuesto de la seguridad social para las acciones y servicios públicos de asistencia social, por fuerza constitucional, es de responsabilidad de las tres esferas de gestión del SUAS, como se mencionó anteriormente, indicado en el artículo 194 de la Constitución Federal de 1988 y en el ítem I, artículo 6º, de la Ley nº 12.435/2011. Sin embargo, desde su institucionalización en 2011, la financiación de este sistema siempre ha sido un tema de intensa disputa. La implementación del SUAS como actividad ciudadana se ha visto tensionada por el discurso de la contención del gasto y la asfixia de los recursos. En este contexto, las transferencias federales han sido fundamentales para la implementación de los servicios de asistencia social del SUAS, dada la fragilidad de las fuentes de financiación estatales y municipales. Sin embargo, la falta de planificación integrada, con el objetivo de establecer las responsabilidades de los entes federativos en la organización, regulación, mantenimiento y expansión de las acciones de asistencia social, como señala el ítem III, artículo 6º, de la Ley nº 12.435/2011, relativo a los criterios que rigen la redistribución de recursos para la financiación del SUAS, acaba reforzando los patrones de asimetría existentes. 17 Traducción libre de la autora del artículo: “(...) la contracción real de estos gastos ha sido del 3,3% anual desde el inicio de la EC 95 (2016-2019). Esta contracción fue impulsada por el gasto discrecional, que cayó un 6,3% anual en el mismo período. (...) En otras palabras, cuando la economía brasileña se desaceleró y los ingresos también se contrajeron, el Gobierno recortó el gasto discrecional o impidió la expansión del gasto obligatorio sujeto a control fiscal, como el Bolsa Família. No es casualidad que en el momento de una de las mayores crisis de la economía brasileña, con un aumento del número de personas en situación de extrema pobreza, se redujera el número de familias atendidas por el Programa Bolsa Família. Para la mayoría de las áreas presentadas, la contracción del gasto fue aún mayor después del Techo de Gastos, cuando comenzaron a coexistir las dos reglas fiscales, en una situación en la que siempre se aplica la regla más austera.” DWECK, Esther et. al. Economia Póspandemia: Desmontando os Mitos da Austeridade Fiscal e Construindo um Novo Paradigma Econômico. São Paulo, 2020, p. 88.
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