La autobiografía de Benita Galena y las memorias de Vidaluz Meneses como territorios de escritura para historizar la participación política de las mujeres en el siglo XX 580 Padilla, no sorprende, de que además de ser un pequeñoburgués era un maltratador. Le impedía a Galena continuar en el PCM. “Ya te he dicho que no me gusta que te vea nadie […] Yo sufría con eso. Lloraba al pensar que no podía ser la misma y luchar como antes al lado de mis compañeros […]” (p. 177) Esta actitud paradójica de parte de la Benita que era gran oradora, que sabían quién era Lenin, que era el capitalismo, entre otras cosas, no pudo con la idea de la separación. Los duelos amorosos equivalen también, en términos de Cixous, a la partida del Pater. El que guía, cuida y manda, aunque lo haga tá citamente. “Yo no salía sin Humberto a ningú n lado”.15 Cuesta trabajo saber lo que cuesta revolucionarse una misma. El cuento recreado por Cixous se extiende: Ella duerme, eterna, está intacta, absolutamente impotente. Él no duda de que ella lo espera desde siempre. El secreto de su belleza, guardado para él, ella posee la perfección de lo que ha acabado. De lo que no ha empezado. Sin embargo, respira. Justo lo suficiente de vida; y no demasiado. Entonces él la besará. De tal manera que, al abrir los ojos, ella sólo verá a él, a él en lugar de todo, él todo. 16 Se debate por lo que ella significa como el abandono, aun así, prosigue, con lo poco que ha aprendido a leer y escribir, su biografía. La prosigue en la máquina de escribir que era de Padilla: “- Mira, te voy a dejar la máquina de escribir; porque me doy cuenta que la quieres má s que a mí”. Pese a esa dolorosa separación, Galeana continú a en el Partido y da cuenta que hacia 1940, los refugiados españoles que la escucharon en un mitín dijeron:”- ¡Coño! ¡Que voz tiene esa mujer! ¡Que manera de gritar y cómo dominó al público y al muñeco de su altoparlante! Si el partido se hubiera por educar a esta mujer, tal vez tuviera una Pasionaria, ahora en México.17 Es la escritura de las mujeres la mayor parte sublevadas que hace eco en la página que deja de estar en blanco para echar a andar, sin ser conscientes, las mismas formas narrativas de un relato literario, pues de acuerdo con Ricɶr, la actividad de narrar no es ajena al carácter temporal del hombre, No se trata ya sólo de la narración agustiniana, sino de la narración que dota de un tiempo presente al hombre. Es así, que narración histórica y literaria, comparten las diversas facetas de la mimesis.18 Por otra parte, la forma de relatar, en el caso de nuestras autoras es totalmente anecdótica. No hallamos discursos meramente históricos a la manera positivista, Por ello suscribimos lo escrito por Gramsci: Es cierto que la autobiografía tiene un gran valor histórico, ya que muestra la vida en acto y no sólo como tendría que ser según las leyes escritas o los principios morales dominantes [...] Sin embargo la historia, en líneas generales, se hace sobre la ley escrita: cuando nacen después nuevos hechos que invierten la situación, surgen 15 Ibidem, p. 181 16 Cixous, H. La joven… Op. Cit. p. 521. Negritas nuestras. 17 Galenana, Op. Cit. p. 192 18 Cfr. Ricɶr, Paul, “Tiempo y narración. La triple mimesis, en Tiempo y narración. Configuración en el relato histórico. Configuración del tiempo en el relato histórico, México SXXI, 2009. Pp. 115-17.
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