Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Lilia Granillo Vázquez 57 “Se resuelve lo siguiente: que las mujeres pueden registrarse para votar, pero que también pueden ser elegidas. Ahí se abre una puerta, en 1924, y Ecuador es el primer país de América Latina donde se admite el voto a la mujer” 23. Matilde nació en 1889 al sur de Ecuador. Desafió el orden patriarcal que permitía sólo educación básica, primaria, para las mujeres. Trascendió la prohibición y fue la primer bachiller (1913); ingresó a la la Universida de Cuenca (1919) y se gradúo como primera doctora en 1921, en la Universidad Central de Ecuador. Como era posible ser electas de acuerdo a la nueva Constitución de 1929, la Dra. Hidalgo optó también por una carrera política y en 1941 fue electa diputada del Congreso. En El Salvador, en 1930, Prudencia Ayala fue la primera mujer en postular para la Presidencia en América Latina. Le fue negado el registro por ser mujer, madre soltera e indígena. En 1950 se reconoció el derecho al sufragio femenino. En 1932, Brasil sólo lo reconoció para las mayores de 21 años y alfabetizadas. En Cuba, enero de 1934, por decreto de ley el sufragio femenino sin restricciones fue declarado. Uruguay autorizó el derecho de las mujeres a votar y participar en las elecciones de 1938. En Panamá, en 1941, sólo votaron en elecciones provinciales, y en 1945 se acabó la restriccion. La ley de registro electoral de Venezuela de 1946 establecio el sufragio femenino. En septiembre de 1947, en Argentina, el gobierno de Perón aprobó la ley del voto para mujeres; en las elecciones de 1951. Evita Perón, María Eva Duarte, lo anunció así: “Recibo en este instante de manos del Gobierno de la Nación la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo, ante vosotras, con la certeza que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas”. En el Perú, para Mercedes Cabello de Carbonera (1845-1909) la instrucción era la conquista más importante, para que deje de ser objeto sujeta a la tradición patriarcal: "¡Triste destino – exclama - el que le deparan a la mujer nuestras sociedades! ¡Convertirla en un instrumento, en un objeto indispensable para la diversión, y la alegría de los demás! ¡Educación bárbara!”. No consideró necesaria la conquista de sus derechos políticos, puesto que no le asignaba a la política una calidad ética que antepusiera "la fuerza moral y las leyes de la justicia y la humanidad" a la "fuerza bruta del poder de las armas". Por ello, planteaba que la mujer no tenía "la vastísima necesidad de conquistar esos derechos"..24 Este desinterés por la política en las decimonónicas, puede entenderse como resistencia a la esfera pública aquejada de golpes de estado, asonadas, invasiones, disoluciones y guerras internas, prevención ante la "fuerza bruta del poder de las armas”: 23 Natasha Reyes, en Historia del voto femenino en América Latina, en https://www.france24.com/es/programas/historia/20240509-la-lucha-por-el-voto-femenino-enam%C3%A9rica-latina-matilde-hidalgo-y-su-legado-de-igualdad. 24 Sara Beatriz Guardia. “Ciudadanas a votar. 60 años de sufragio femenino en el Perú”, en Diálogo Electoral Lima. 60 Años del voto de la mujer en el Perú, Lima, CEMHAL, ONPE, 2015.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx