Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

“La libertad y la tiranía”: Discursos de diosas y emancipadas “hasta que la dignidad se haga costumbre”. CEMHAL 25 años. 56 Bajo esa influencia, que al combate anima, que allí nacieran en el suelo que amo, inoculados con tu bravo clima, el virus patrio como yo le llamo. Aunque ya no existiera ni un vestigio de tu gloria pasada, basta un hombre que produjiste cual sin par prodigio para ilustrar y engrandecer tu nombre. ¿A qué citar la antigua dinastía de los héroes que cuentas a millares? si está hecha no más tu apología, al decir que en tu seno nació Juárez. ¿Quién escucha ese nombre y en su pecho no siente luego que espontánea vibre y entusiasta la fibra del derecho? ¿Quién no se siente ciudadano y libre? Por ti, Oaxaca, sin cesar suspiro y como al suelo en que nací te quiero; como bella e histórica, te admiro; como patria de Juárez, te venero. Yo, que ya nada quiero de la vida, sólo le pido al Cielo con empeño, un pedazo de tierra tan querida para dormir el perdurable sueño. Al gobierno liberal de Juárez y otros contemporáneos se debe la victoria republicana sobre el conservadurismo y la Invasión Francesa, el malhadado Imperio de Maximilano, y la educación pública gratuita, laica, como obligación del Estado para todos y todas. Otro jubileo para este 2024 es el de Matilde Hidalgo, quien hace un siglo -una generación después del grito de Severa Aróstegui- solicitó su registro para votar. En la historia del voto femenino se le consigna como la primera latinoamericana que desafió al Estado Ecuatoriano. En mayo de 1924, durante las elecciones al Congreso Nacional, cuestionó que las mujeres no pudieran votar. Cuando se le negó la inscripción, invocó la Constitución: ¿dónde estaba el requisito de sexo o de género para poder votar? Ella cumplía con los requisitos que ahí constaban: ser mayor de edad y saber leer y escribir. El Consejo de Estado escuchó sus argumentos y sentenció:

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