“La libertad y la tiranía”: Discursos de diosas y emancipadas “hasta que la dignidad se haga costumbre”. CEMHAL 25 años. 58 preocupación por la ignorancia aunada a la sobrecarga del trabajo y los cuidados domésticos. En Perú, el sufragio femenino, se obtuvo en 1955. En Costa Rica, la Liga Feminista con Bernarda Vásquez Méndez al frente, y cientos de mujeres en las filas, tras dos décadas de lucha por fin ejercieron el voto en 1950. En Chile, las mujeres pudieron por participar en elecciones presidenciales desde 1952. Las sufragistas en Colombia ganaron el voto en el Congreso (1954), y participaron con abrumadora decisión en el plebiscito de 1957 que aprobó el Frente Nacional, organismo que acabaría con casi 150 años de luchas entre liberales y conservadores. En México, con el renacimiento de la República tras la Invasión Francesa, ya en el último cuarto del siglo XIX, profesoras, escritoras y empresarias culturales como Laureana Wright en la Ciudad de México, Antonia Vallejo en Guadalajara, María Cos en el Bajío—Michoacán25, o Rita Cetina y Gertrudis Tenorio en el Sureste, participaban en la esfera pública, llamando a las mujeres a emanciparse y decidir. Hubo muchas otras, entre románticas tardías y modernistas, que participaron en formar el Estado Nacional. El feminismo fructificó en la región de “Las Siemprevivas”26. Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto, Juan Belén Gutiérrez de Mendoza (varios años encarcelada) emprendieron una infatigable lucha para que se reconociera el derecho a votar y ser electas. En 1923, luego del Primer Congreso Feminista, en Yucatán pudieron votar, aunque solamente las que vivían en ese Estado. Beatriz Peniche Barrera, Elvia Carrillo Puerto y Raquel Dzib Ciseron fueron las primeras mujeres en la historia de México, en ser elegidas para legislar, cumpliendo la petición de Severa Aróstegui. Ese año se celebró el Primer Congreso de la Liga Panamericana de Mujeres. Las mexicanas Luz Vera, Margarita Robles de Mendoza, Matilde Montoya, Columba Rivera y Julia Nava de Ruíz Sánchez, entre otras, enviaron una petición al Congreso: igualdad de derechos políticos para hombres y mujeres en todo México. El sufragio femenino fue incluido en la agenda de los partidos políticos que, temiendo la templanza y la fuerza de las mexicanas contra las tiranías, se pospuso el debate casi tres décadas. En abril de 1952, más de 20 mil mexicanas exigieron al candidato presidencial Adolfo Ruiz Cortines, que cumpliera la promesa que en la Constitución se plasmara el sufragio femenino. Incansables, un año 25 Gabriela Sá nchez Medina. Palabras de mujer: la configuración discursiva de las escritoras en la prensa del siglo XIX en Michoacá n, México, en Sara Beatriz Guardia. Las Mujeres en la Formación de los Estados Nacionales en América Latinay el Caribe, p. 331, Lima, Cemhal, 2022. 26 Lucrecia Infante Vargas, “ “Siemprevivas”: las precursoras de la emancipación femenina en el Sureste mexicano finisecular; María del Rocío Ochoa García, “ Voces olvidadas: profesoras y escritoras mexicanas feministas; Socorro Guzmá n Muñoz, “Tener talento, pero no alas: la lucha sin tregua de las escritoras del siglo XIX”; Leticia Romero Chumacero, ”Laura Méndez de Cuenca y la revolución feminista”; Alicia Ramírez Olivares, “Severa Aróstegui: una voz determinante en pro de la defensa femenina”, en Sara Beatriz Guardia et Al. integrantes del Comité Científico, Simposio Internacional “Escritoras del siglo XIX. Una visión ampliada del Bicentenario de las independencias, Informe final de proyecto de investigación 2021, Dirección General de Investigación –DIGI- Universidad San Carlos de Guatemala, 2021. 2021.https://digi.usac.edu.gt/bvirtual/informes/ceceg/INF-2021-07.pdf
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