La autobiografía de Benita Galena y las memorias de Vidaluz Meneses como territorios de escritura para historizar la participación política de las mujeres en el siglo XX 578 e incluso que sintieron. ¿Qué habría pasado si Galeana hubiera permanecido en la oscuridad del analfabetismo? ¿Su historia de vida y brega sería conocida? Seguramente no. Su historia estaría en las tumbas del desconocimiento de muchas historias, sobre todo de mujeres, pues dichas historias, durante mucho tiempo, se consideraron irrelevantes. La detención fue una especie de anagnórisis de vida. Leamos: Viendo la injusticia que cometían conmigo, empecé a pensar que entonces mi marido también estaba preso por una causa justa y que yo debería seguir el camino de él: luchar por lo demás, por los pobres, por los oprimidos, como me decía mi marido. Y como yo ya había llevado una vida arrastrada, ya conocía lo que era la miseria y el hambre, comprendí que el único camino que debía seguir era el de los trabajadores11 Manuel fue una especie de “maestro” que guio a Galeana, cuando ésta le preguntaba acerca de términos políticos; burguesía, capitalismo. Pero la mayoría de los “revolucionarios” se enamoran fá cilmente de otras mujeres: “[…] se volvió a enamorar y me abandonó. Luego a navegar yo sola con mi hija…” (Aun así, Galeana se forjó no sólo como una militante, sino como una verdadera revolucionaria más allá de lo que la palabra podría significar en ámbitos colectivos. Galeana se revolucionó a sí misma, asumiendo ser madre autónoma, aprendiendo a leer y a escribir con ayuda de un silabario, y más adelante, con la cooperación de otra pareja. Así es, Galeana se permitió tener más de un esposo, no se auto laceró ni fue una Penélope más. Dicho lo anterior, también hay que reconocer que fue una de las pocas militantes del PCM, que pertenecían a una clase marginada, por ello la critica que le hacía a Frida Kahlo, pues Galeana la percibía como una militante burguesa. Benita se forjo, pero no debemos obliterar que las redes intelectuales y marxistas – con sus diversas “escuelas”- eran compuestas por hombres. Nos encontramos nuevamente así ante el hecho que Rosario Castellanos enunció en Sobre cultura femenina. La cultura ha sido producto de los hombres (desde la perspectiva de ellos) y por eso las mujeres de ruptura arribamos como una especie de contrabando. 12 Hemos debido ser, en la mayoría de los casos las que echemos a andar nuestra palabra escrita para poder dejar de ser la eterna bella durmiente. Leamos lo que Helen Cixous escribe utilizando la metáfora del clásico infantil: Las bellas duermen en sus bosques, esperando que los príncipes lleguen para despertarlas. En sus lechos en sus ataúdes de cristal, en sus bosques de infancia como muertas. Bellas, pero pasivas; por tanto, deseables. De ellas emana todo misterio. Es a los hombres a quien les gusta jugar a las muñecas. Como es sabido 11 Galeana, Op. Cit. p. 95. 12 Cfr. Castellanos, Rosario, “El espíritu femenino” en Sobre cultura femenina, México, FCE, 2005 (letras mexicanas).
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