Congresos iniciales de la escritura y crítica feminista latinoamericana: Hitos y postulados preliminares 562 Latinoamericana sigue cifrada en una doble negatividad: porque es mujer y porque es mestiza. (González y Ortega 1985, 43) Para reforzar su argumento sobre la condición de marginalidad de la escritora latinoamericana, Castro-Klarén se apoya en el concepto de Foucault de “la insurrección del conocimiento subyugado” (Power/Knowledge, 1980) como un conocimiento “fundado en la lucha y supresión, consciente de su ilegitimidad” (38). Para ilustrar esta noción, menciona al escritor mestizo Inca Garcilaso y a la mujer Sor Juana Inés de la Cruz17 quienes tuvieron que “re-inscribir” sus experiencias en una tradición europea “dominante” y por tanto “alienante”. En el esfuerzo por recuperar la relevancia de la propia historia, los escritores latinoamericanos han tenido que ir contra la corriente y posicionarse en la marginalidad, hecho que ha producido una “desescritura,” un “desmantelamiento de agrupaciones semánticas” (39), una dislocación de sintaxis, como en las obras de Vallejo, García Márquez, Arguedas, Rosario Castellanos, para mencionar sólo algunos. Ante esta herencia de sumisión, la mujer y mestiza tiene que articular los contenidos históricos de su doble negatividad, de su existencia subyugada. Castro-Klarén concluye afirmando que cualquier teoría de la crítica feminista en América Latina tiene que enfrentarse pero no someterse a las teorías francesas. Es útil reflexionar sobre la problemática de escritura y poder. Y concluye con un poema de Rosario Castellanos diciendo que la solución no es imitar a la Ana Karenina de Tolstoi o a Madame Bovary, ni a Jane Austen o Emily Dickinson, sino insistir que “debe haber otra forma de ser humana y libre”: Debe haber otro modo que no se llame Safo… Otro modo de ser humano y libre. Otro modo de ser. (De “Meditación en el umbral”. En Gonzá lez y Ortega 44) La sartén por el mango es un documento esencial que articula los temas claves al inicio del debate teórico feminista en América Latina. La cuestión de la especificidad de la escritura femenina y de la validez de una crítica latinoamericana elaborada a partir de teorías importadas del norte se debatió y se llegó a un claro rechazo a las jerarquías androcéntricas, a una revisión crítica de la escritura femenina dentro del contexto histórico latinoamericano y a una voluntad declarada de buscar huellas culturales distintivas. Aunque en esta etapa inicial era inevitable apoyarse en las influyentes teorías feministas pre-elaboradas y post-estructuralistas, hubo una actitud vigilante para no aplicarlas indiscriminadamente en un continente marcado por una constelación social y política diferente. Esta preocupación frente a la imitación de fórmulas de la metrópolis se expresó de modo más enfático en encuentros posteriores. En marzo de 1984, se llevó a cabo un significativo congreso titulado “Escritoras de la América Latina” en Montclair State College en New Jersey, EE.UU. evento que ganó 17. Se refiere al historiador Garcilaso de la Vega, “El Inca” (1539–1616) nacido en Cuzco de una princesa Inca y un conquistador, quien escribió las crónicas de los Incas, y a Sor Juana Inés de la Cruz (1648– 1695), monja mexicana quien escribió una poesía de resistencia.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx