María Teresa Medeiros-Lichem 555 Inicialmente inspiradas en los parámetros de la crítica feminista4 angloamericana y francesa, las escritoras y la crítica latinoamericanista han deliberado sobre una agenda feminista para evaluar la escritura de mujeres. Las escritoras latinoamericanas de los años 1980 y 1990 no sólo intentan liberarse de los modelos del pensamiento occidental y de los discursos patriarcales, sino también crean nuevas vías de expresión al insertar su propia visión femenina y cultural. La ficción y la crítica contribuyen a crear un importante corpus de textos que reflejan una clara intención de distanciarse culturalmente del Norte.5 Este debate refleja también un conocimiento de las corrientes dominantes del pensamiento feminista angloamericano y francés y de las diferencias socio-culturales que actúan como una contra-cultura en la discusión. A continuación propongo rastrear el debate literario feminista latinoamericano desde sus inicios en las últimas décadas del siglo XX y apuntar los temas claves que desarrolla el discurso crítico. En su introducción a la publicación de las actas del II Simposio Internacional de Literatura en 1984, Evaluación de la Literatura femenina de Latinoamérica. Siglo XX, la investigadora argentina Juana Alcira Arancibia hace referencia al “Simposio de Literatura Latinoamericana del siglo XX” que tuvo lugar en Chapman College, California, en el año 1982, como la “primera” conferencia de esta índole (Evaluación 13). Por esta razón, mi investigación sobre el debate feminista latinoamericano comienza con la serie de simposios6 que se iniciaron en Chapman College en 1982, y continuaron en 1984 en San 4. Debido a que las primeras conferencias donde se debatieron temas relacionados con la escritura de mujeres fueron organizadas por universidades norteamericanas a fines de la década del 70, los tópicos discutidos eran los mismos que interesaban a las críticas feministas norteamericanas: la situación de la escritora en la sociedad y la existencia de una escritura femenina. Es importante, sin embargo, recalcar que la crítica feminista norteamericana se ha desarrollado en muchas corrientes y no se la puede considerar un cuerpo homogéneo. Por lo tanto, al mencionar el feminismo anglo-americano y/o francés en este artículo, me refiero sólo a aquellas críticas que han tenido una influencia directa sobre los latinoamericanistas, es decir las asociadas a las corrientes postestructuralista y ginocrítica. Entre las críticas francesas, me refiero sobre todo a Cixous, Kristeva e Irigaray. 5. Prefiero usar el término “Norte” en lugar del más común de “Primer Mundo” para referirme al pensamiento teórico dominante en el hemisferio Norte, en relación con el hemisferio Sur, donde se sitú a geográ ficamente “América Latina”. Es relevante mencionar aquí algunos paralelos entre la crítica feminista latinoamericana y el Black Feminism o Feminismo Negro en sus actitudes y posiciones de resistencia hacia el feminismo norteamericano de las mujeres “blancas de clase media”. Críticos y escritoras como bell hooks, Alice Walker, y Toni Morrison tienen una clara orientación política y se distancian de las teorías elitistas homogenizantes. Aunque el trasfondo histórico de la esclavitud en EEUU y del colonialismo en América Latina es distinto, hay profundas coincidencias temáticas en ambas corrientes feministas, que analizan entre otros, la “importancia de la auto-definición para resistir la opresión” (P.H. Collins, Black Feminist Thought 1990, 16), así como la asociación de la marginalidad y la opresión con raza, clase y género. Existen aún más coincidencias entre el pensamiento Feminista Chicano y el Feminismo Negro por cuanto ambas culturas se desarrollan dentro de los EEUU. Para mayor información sobre este tema, consultar la obra de Alma M. García en su “Introducción” a Chicana Feminist Thought 1997,1–18. 6. Entre las conferencias que considero fundamentales para iniciar y promover el debate feminista en América Latina están el “primer” Simposio Internacional de literatura latinoamericana del Siglo XX realizado en Chapman College, California en 1982 y su continuación en San José de Costa Rica en 1984, cuyas actas se publicaron bajo el título de Evaluación de la literatura femenina de Latinoamérica, Siglo XX. Ed. Juana Alcira Arancibia. En 1983, otro grupo de críticos latinoamericanistas organizó una
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