Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Mujeres, ángeles y fantasmas. Biopolítica y domesticidad en tres relatos fantásticos de finales del siglo XX 542 con el mundo exterior por completo, pero conserva su mente y la capacidad de pensar, de dejar fluir libremente sus ideas. No obstante, la ambigüedad del final deja entrever que puede tratarse de una victoria pírrica, ya que la protagonista obtiene la libertad individual al saberse invisible para los demás, pero al mismo tiempo queda excluida del orden social. En este relato de Mariella Sala, en síntesis, se aprecia de qué forma la casa se convierte en un espacio amenazante que desencadena el desdoblamiento y la anulación de la subjetividad femenina que queda constreñida a un espacio concreto, el sanatorio, y pierde su agencia en el ámbito social. Además, permite observar de qué manera la autora realiza una transición entre la mujer ideal o idealizada, y la mujer invisible, el fantasma que ni siquiera puede reconocerse a sí misma en el espejo. Se trata de un relato que, de manera sutil e indirecta, problematiza el dispositivo del ángel del hogar. 2.2. “La mujer alada” (1994) o la metáfora del ave encerrada en su jaula “La mujer alada” apareció en 1994 en un libro homónimo32 compuesto por doce relatos, la mayoría de ellos de una factura y un riesgo expresivo inusuales para el medio literario de la época. En el relato en cuestión, se cuenta la infancia, noviazgo, boda y vida familiar de la protagonista, una mujer que nació con alas. En este caso, aunque la referencia al “ángel del hogar” es clara, la narración reinterpreta esta imagen para invertirla. Así, el lugar natural de la protagonista, la mujer alada, no se encuentra en el hogar, sino en el mundo exterior, pues sus alas fueron creadas para surcar los cielos como si fuera un ave libre por naturaleza: “Las usé, y volé alto, y llegué lejos, a lugares donde nunca antes estuve y que nunca imaginé. Y fui feliz. ¡Eso es lo peor! ¡Fui feliz!”33. Al reinterpretar la imagen del ángel del hogar de forma “literal”, Mellet consigue invertir los espacios. El exterior se convierte en el espacio de la creatividad, la inventiva, la imaginación y la acción, mientras que el exterior supone suprimir esas cualidades y mermar inútilmente las capacidades de la mujer alada. De esta forma, la casa, y todos los códigos que la atraviesan, queda convertida en una suerte de prisión. Es interesante leer esta caracterización a contraluz de las ideas de Maruja Barrig sobre la manera en que, para muchas mujeres, era concebido el matrimonio en la primera parte del siglo. En su opinión, “con el matrimonio la mujer adquiría una situación legal comparable a la de un reo con libertad condicional”34. De acuerdo con Barrig, ello se debía a que solo podían desplazarse fuera de sus viviendas con el consentimiento de su marido y sus opciones laborales estaban supeditadas a la utilidad de su trabajo para terceros35. De esta manera, la mujer se veía atrapada en un círculo vicioso: dependía económicamente de los ingresos de su esposo y debía soportarlo, incluso cuando sufriera maltratos o insultos, pues separarse, debido a sus escasas posibilidades de 32 Lamentablemente, esta es la única obra que se conoce de Viviana Mellet hasta el momento. 33 Viviana Mellet. “La mujer alada”. La mujer alada. Lima: Peisa, pp. 87-91, 1994, p. 90. 34 Maruja Barrig. Cinturón de castidad. La mujer de clase media en el Perú. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 2017, p. 33. 35 Ibídem, p. 33.

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